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El Poder de Dios

Capítulo Once

LA VOLUNTAD DE DIOS Y EL SUFRIMIENTO

Capítulo Once

LA VOLUNTAD DE DIOS Y EL SUFRIMIENTO

<<< Intentó y Falló?

OBJETIVOS:

Al concluir este capítulo usted será capaz de:

Escribir el Versículo Llave de memoria.

Identificar cinco razones para el sufrimiento.

Reconocer que la voluntad de Dios puede traer consigo el sufrimiento.

Distinguir entre el sufrimiento dentro y fuera de la voluntad de Dios.

Listar los beneficios positivos de sufrir dentro de la voluntad de Dios.

VERSÍCULO LLAVE:

“Por eso, los que sufren según la voluntad de Dios, que encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien” (1 Pedro 4:19).

 

INTRODUCCIÓN

Usted oyó la voz de Dios. Usted buscó la dirección, ella fue dada, y usted se puso fuera a lo largo del camino de la vida que Dios parecía indicar. Pero como resultado de esta decisión usted está experimentando problemas que no se habrían levantado aparte de este nuevo camino de "la voluntad de Dios" en lo cuál usted viaja.

¿Usted realmente oyó la voz de Dios o usted ha cometido un error? ¿Estas experiencias difíciles son una señal de Dios que usted no está viviendo en Su voluntad? ¿Dios permite que sufrimiento venga a alguien que está viviendo honradamente dentro de Su voluntad?

Cuando Jesús estaba aquí en la tierra y habló del sufrimiento que Él debería enfrentar en la cruz, muchos de Sus seguidores lo abandonaron (Juan 6:55-66). Ellos esperaron el Mesías para reinar en poder y gloria. En cambio, Él habló de sufrir. Ellos no podrían entender, por eso ellos lo rechazaron.

Si usted no entiende como el sufrimiento se relaciona con la voluntad de Dios, entonces usted también puede dejar de seguir Jesús cuando usted enfrenta las circunstancias difíciles. Dios no creó el sufrimiento. Entró en el mundo originalmente a través del pecado del hombre (Génesis 3). Pero Dios puede tomar lo que es proyectado para el mal y usarlo para el bien, para lograr Sus propósitos.

LAS RAZONES DEL SUFRIMIENTO

La Biblia tiene mucho para decir acerca del sufrimiento, problemas, y aflicciones. Resumiendo su enseñanza, nosotros descubrimos cinco maneras que el sufrimiento puede entrar en la vida de un creyente:

OTROS ALREDEDOR DE USTED:

El sufrimiento puede venir por otros alrededor de usted. José es un ejemplo de este tipo de sufrimiento. No a través de ninguna falta suya, José fue vendido al Egipto por sus hermanos, encarcelado falsamente por la esposa de Potifar, y olvidado por aquellos que él ayudó en la prisión.

Pero escucha su contestación. José dijo...

“Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese el haberme vendido acá, porque para preservación de vida me ha enviado Dios delante de vosotros.  Pero Dios me ha enviado delante de vosotros para preservaros posteridad en la tierra, y para daros vida mediante una gran liberación” (Génesis 45:5,7).

LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA VIDA:

La segunda manera por la cual el sufrimiento viene es a través de las circunstancias de la vida. Esto se ilustra por el ejemplo de Noemí, registrado en el libro de Rut, que experimentó la muerte de su marido e hijos.

Hasta que Jesús retorne y enemigo final – la muerte – sea conquistado, la muerte es parte de la vida. La muerte entró a través del pecado original del hombre y es una circunstancia natural que todos nosotros enfrentaremos, porque "... está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después el juicio” (Hebreos 9:27).

SU MINISTERIO:

La tercera razón para el sufrimiento es su ministerio para el Señor. El Nuevo Testamento habla de sufrimiento por causa de Su nombre (Hechos 9:16), en nombre de Cristo (Filipenses 1:29), por el Reino de Dios (2 Tesalonicenses 1:5), por el Evangelio (2 Timoteo 1:11-12), por hacer el bien (1 Pedro 2:19-20; 3:17), por causa de la rectitud (1 Pedro 3:14), como un Cristiano (1 Pedro 4:15-16), y según la voluntad de Dios (1 Pedro 4:19).

El Apóstol Pablo es un ejemplo del sufrimiento que resulta del ministerio. Algunas personas miran el sufrimiento como una señal de fracaso o falta de fe. Si esto es verdad, entonces el Apóstol Pablo no tenía fe y fue el mayor fracaso en la historia de la iglesia.

Pablo dijo que mientras en Asia él fue tan aplastado que él desesperó de la vida (2 Corintios 1:8). Él presenta una imagen diferente que el del evangelista alegre que promete a los creyentes nada más que paz y prosperidad. Cuando Pablo fue llamado por Dios al ministerio le contaron "grandes cosas" que él sufriría por causa del Señor (Hechos 9:16).

La contestación de Pablo al sufrimiento fue soportar la pierda de “todas las cosas, en comparación con lo incomparable que es conocer a Cristo Jesús mi Señor. Por Su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura, a fin de ganar a Cristo”. Él escribió a los creyentes que "se os ha concedido a vosotros, a causa de Cristo, no solamente el privilegio de creer en él, sino también el de sufrir por su causa” (Filipenses 1:29).

Pablo no estaba solo sufriendo por el ministerio. La iglesia entera sufrió en los tiempos del Nuevo Testamento (Hechos 8). En Hebreos capítulo 2 se registra la historia de una de las más crueles persecuciones que ellos soportaron. Muchos de estos hombres y mujeres de fe fueron libertados por el poder de Dios. Se abrieron las puertas de la prisión y ellos salieron. Ellos fueron sentenciados a la muerte en los hornos ardientes pero surgieron inafectados de las llamas.

Pero algunos de estos creyentes, que también son llamados hombres y mujeres "de fe”, no recibieron la liberación. Ellos fueron encarcelados, afligidos, atormentados, e incluso martirizados debido a su testimonio del Evangelio (Hebreos 11:36-40). Nosotros enfocamos en la fe para vivir pero Dios también revela Su poder en la fe para morir. Ésta es una fe que permanece verdadera en los tiempos adversos, no sólo en los tiempos buenos cuando se manifiestan poderosas liberaciones.

LA ACTIVIDAD SATÁNICA DIRECTA:

El sufrimiento también puede entrar en su vida como resultado de la actividad Satánica directa. Esto es evidente en la historia de Job. Este libro lucha con la pregunta, "¿Por qué el justo sufre?"

Dios dio testimonio de Job que él era un hombre justo (Job 1-2). Job no sufrió porque él pecó, según sus amigos alegaban. Ellos creyeron que si Job se arrepintiera, sus circunstancias cambiarían. Estos amigos intentaron hacer una aplicación universal basada en la experiencia individual. Sería similar a decir que porque Dios entregó Pedro a la prisión Él hará el mismo para usted. Esto no es verdad. Muchos fueron martirizados en la prisión a pesar de su gran fe y vidas puras.

Nosotros debemos tener el cuidado cuando nosotros vemos el sufrimiento de otros y los acusamos de pecado, infidelidad, o incredulidad. La Biblia enseña que un hombre pecador siega una cosecha amarga debido a sembrar en la corrupción de la carne (Gálatas 6:8). Pero el principio de sembrar y segar no puede usarse para explicar el sufrimiento del inocente.

Job no sufrió debido a nada que él hizo. Él era un hombre virtuoso. Éste fue el testimonio de Dios sobre Job, el propio testimonio de él, y su reputación ante los hombres. Detrás de las escenas en el mundo espiritual estaba la verdadera causa de Job está sufriendo. Había una batalla espiritual que estaba pasando sobre el corazón, mente, y obediencia de Job.

Hay guerra que sigue en el mundo espiritual encima de usted. Esa guerra se manifiesta en las circunstancias difíciles que usted ha experimentado en el mundo natural. Una verdad importante evidente en el sufrimiento de Job es que nada puede entrar en la vida de un creyente sin el conocimiento de Dios. Dios no causa su sufrimiento. Él es infligido por Satanás, pero sus límites son fijados por Dios.

SU PROPIO PECADO:

La quinta manera por lo cual el sufrimiento entra que su vida es debido a su propio pecado. Jonás es un ejemplo de tal sufrimiento. En su desobediencia a Dios, Jonás encabezó la dirección opuesta de Nínive dónde le dijeron a ir y a predicar el arrepentimiento. Él experimentó una tormenta terrible al mar y terminó en la barriga de un gran pez debido a su propio pecado (Jonás 1-2).

El problema siempre debe tratarse como una llamada para considerar sus caminos y examinar su corazón ante Dios. Así como Jonás, usted puede estar sufriendo debido a su propio pecado. La Biblia revela que Dios castiga aquellos que viven en desobediencia a Su Palabra. Castigar significa disciplinar, reprobar, y corregir:

“Al momento, ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).

Dios usa el sufrimiento para corregirlo y devolverlo a Su voluntad para su vida:

“Antes que fuera humillado, yo erraba; pero ahora guardo tu palabra.

“Bueno me es haber sido afligido, para que aprendiera tus leyes.

“Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justos, y que conforme a tu fidelidad me has afligido” (Salmos 119:67,71,75).

LA ACTITUD APROPIADA HACIA EL SUFRIMIENTO

Pero el problema necesariamente no es una señal de estar fuera de la voluntad de Dios. La Biblia declara que "muchos son los males del justo" (Salmos 34:19). Cuando usted sufre inocentemente y no debido a su propio pecado, usted debe mantener una actitud apropiada hacia el sufrimiento. La prueba real de su espiritualidad es cómo usted responde en el día de dolor:

“Si desmayas en el día de la dificultad, también tu fuerza se reducirá” (Proverbios 24:10).

La Biblia describe la actitud que usted debe tener cuando usted sufre como un creyente dentro de la voluntad de Dios. Usted no debe estar avergonzado:

“Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence; más bien, glorifique a Dios en este nombre” (1 Pedro 4:16).

Usted debe encomendar su alma (su sufrimiento) a Dios, sabiendo que Él opera todas las cosas para su bueno:

“Por eso, los que sufren según la voluntad de Dios, que encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien” (1 Pedro 4:19).

Usted debe estar contente cuando usted sufre según la voluntad de Dios:

“Por lo tanto, ellos partieron de la presencia del Sanedrín, regocijándose porque habían sido considerados dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hechos 5:41).

Pablo dice que nosotros debemos ser:

“Gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación, constantes en la oración”  (Romanos 12:12).

“Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos. Cuando somos insultados, bendecimos; cuando somos perseguidos, lo soportamos” (1 Corintios 4:12).

“Más bien, en todo nos presentamos como ministros de Dios: en mucha perseverancia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias” (2 Corintios 6:4).

“Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, prisionero suyo. Más bien, sé partícipe conmigo de los sufrimientos por el evangelio, según el poder de Dios” (2 Timoteo 1:8).

“Para que nadie sea turbado en medio de estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que hemos sido puestos para esto” (1 Tesalonicenses 3:3).

“Pero tú, sé sobrio en todo; soporta las aflicciones; haz obra de evangelista; cumple tu ministerio” (2 Timoteo 4:5).

Usted no debe quedar sorprendido cuando usted experimenta el sufrimiento:

“Amados, no os sorprendáis por el fuego que arde entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extraña. Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo” (1 Pedro 4:12-13).

Usted debe soportar la dureza como un soldado:

“Tú, pues, sé partícipe de los sufrimientos como buen soldado de Cristo Jesús” (2 Timoteo 2:3).

Pablo resume la actitud apropiada hacia el sufrimiento en 2 Corintios 4:9:

“Por tanto, no desmayamos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior, sin embargo, se va renovando de día en día. Porque nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable; no fijando nosotros la vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:16-18).

Pablo vio el sufrimiento como un sirviente... Él dijo que él “produce para nosotros."

LOS BENEFICIOS POSITIVOS DEL SUFRIMIENTO

Aquí están algunos beneficios positivos del sufrimiento según la voluntad de Dios:

SU FE ES PROBADA:

Todo en el mundo espiritual es basado en la fe. Esto es por qué la fuerza de su fe debe ser probada:

“Para que la prueba de vuestra fe--más preciosa que el oro que perece, aunque sea probado con fuego-- sea hallada digna de alabanza, gloria y honra en la revelación de Jesucristo” (1 Pedro 1:7).

Es una prueba de fe cuando usted ora como Jesús hizo, para que Dios pase la taza de amargor, y todavía Él no pasa. En cambio, usted es forzado a beber profundamente de su sufrimiento. Pero la fe aprenderá que nuestras oraciones no están sin contestación sólo porque ellas no son contestadas de la manera que nosotros queremos.

USTED PUEDE CONFORTAR OTROS:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones. De esta manera, con la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios, también nosotros podemos consolar a los que están en cualquier tribulación” (2 Corintios 1:3-4).

Cuando usted comparte el consuelo de Dios con otros usted...

“Por lo tanto, fortaleced las manos debilitadas y las rodillas paralizadas; y enderezad para vuestros pies los caminos torcidos, para que el cojo no sea desviado, sino más bien sanado” (Hebreos 12:12-13).

USTED APRENDE A NO CONFIAR EN SU PROPIO EGO:

Pablo habló del propósito de sus sufrimientos en Asia:

“Porque no queremos que ignoréis, hermanos, en cuanto a la tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, hasta perder aun la esperanza de vivir. Pero ya teníamos en nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios que levanta a los muertos” (2 Corintios 1:8-9).

Usted vendrá a reconocer eso...

“Con todo, tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Corintios 4:7).

SE DESARROLLAN LAS CUALIDADES POSITIVAS:

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce perseverancia, y la perseverancia produce carácter probado, y el carácter probado produce esperanza” (Romanos 5:3-4).

“Y cuando hayáis padecido por un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, quien os ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, él mismo os restaurará, os afirmará, os fortalecerá y os establecerá” (1 Pedro 5:10).

Estas calidades lo conforman a la imagen de Jesús que es el plan de Dios para usted (Romanos 8:28-29; Hebreos 2:10,18).

LAS OBRAS DE DIOS SON MANIFESTADAS:

Cuando los discípulos vieron a un hombre que había sido ciego desde el nacimiento, ellos preguntaron quién era responsable por su condición. ¿Era el pecado de sus padres o del hombre mismo? Jesús contestó:

         

“No es que éste pecó, ni tampoco sus padres. Al contrario, fue para que las obras de Dios se manifestaran en él” (Juan 9:3).

EL PODER DE DIOS ES PERFECCIONADO:

“Y me ha dicho: "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad." Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

LO QUE ES INESTABLE ES REMOVIDO:

El sufrimiento resulta en que todo lo que es inestable en su vida es lanzado fuera. Usted deja de depender de las personas, programas, o de las cosas materiales porque esto todo falta en su tiempo de necesidad.

Dios permite esto...

“Para que permanezca lo que no puede ser sacudido” (Hebreos 12:26-27).

Durante las tormentas de la vida, todo que no está construido en Dios y Su Palabra se desmenuza (Salmo 119:89 y Mateo 7:24-27).

SU FOCO ES CAMBIADO:

Cuando usted experimenta el sufrimiento usted frecuentemente enfoca su atención en la causa y efecto. Usted se preocupa con lo que causó las circunstancias difíciles y el efecto terrible que ellas están teniendo en su vida. Dios quiere cambiar su enfoque del temporal al eterno:

“Porque nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable; no fijando nosotros la vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:17-18).

“Amados, no os sorprendáis por el fuego que arde entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extraña. Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo” (1 Pedro 4:12-13).

“Si perseveramos, también reinaremos con él. Si le negamos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12).

LA VIEJA NATURALEZA PROPIA ES CAMBIADA:

Dios dijo de la nación de Moab:

“Tranquilo estaba Moab desde su juventud; sobre sus sedimentos ha estado reposado. No ha sido vaciado de vaso en vaso, ni ha ido en cautividad. Por eso ha quedado en él su sabor, y su olor no se ha mutado” (Jeremias 48:11).

Porque Moab no había experimentado el penoso proceso similar al que es necesario para desarrollar el bueno vino, la nación no cambió. Porque Moab estaba reposado e establecido en prosperidad la nación no se desarrolló y maduró espiritualmente. Por consiguiente no hubo ningún cambio. Su propio olor permanecía en él.

El sufrimiento libra usted de vieja naturaleza propia. Mientras usted es agitado, apurado y  vertido fuera, su olor espiritual cambia de carnal para espiritual.

DIOS LO PREPARA PARA EL MINISTERIO:

Usted quiere ser usado por Dios. Usted desea ser más como Jesús y ser un vaso escogido para Su uso. Dios contesta su oración a través del sufrimiento:

"Por amor de mi nombre refreno mi furor; para alabanza mía lo reprimo, para no destruirte” (Isaías 48:10).

Es a través de la aflicción que usted mueve más allá del llamado como un hijo de Dios para tornarse un escogido de Dios. La aflicción según la voluntad de Dios lo refina para Su uso así como los metales son refinados en un horno en el mundo natural.

USTED ES PREPARADO PARA REINAR CON CRISTO:

“Si perseveramos, también reinaremos con él. Si le negamos, él también nos negará” (2 Timoteo 2:12).

EL SUFRIMIENTO TRAE LA BENDICIÓN ESPIRITUAL:

Jesús dijo:

"Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando os vituperan y os persiguen, y dicen toda clase de mal contra vosotros por mi causa, mintiendo.  Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos; pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:10-12).

USTED APRENDE LA OBEDIENCIA A TRAVÉS DEL SUFRIMIENTO:

“Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció” (Hebreos 5:8).

EL SUFRIMIENTO PRUEBA LA PALABRA DE DIOS DENTRO DE USTED:

“Las palabras de Jehová son palabras puras, como plata purificada en horno de tierra, siete veces refinada” (Salmos 12:6).

EL SUFRIMIENTO HUMILLA USTED:

“El es quien te hizo caminar por un desierto grande y terrible, de serpientes ardientes y de escorpiones; una tierra sedienta donde no había agua. El es quien sacó para ti agua del duro pedernal. El es quien te sustentó en el desierto con maná, comida que no habían conocido tus padres, con el propósito de humillarte y probarte para al final hacerte bien” (Deuteronomio 8:15-16).

El SUFRIMIENTO LO AGRANDA:

Esto significa que usted crece espiritualmente:

“Usted me ha agrandado cuando yo estaba bajo la presión” (Salmos 4:1 – traducido del original en ingles).

USTED VIENE A CONOCER DIOS ÍNTIMAMENTE:

Usted viene a conocer Dios en una base más íntima a través del sufrimiento. Job, que sufrió mucho, aprendió esta verdad y dijo... 

“De oídas había oído de ti, pero ahora mis ojos te ven. Por tanto, me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job 42:5-6).

Algunos de nosotros conocemos Dios sólo de segunda mano. Cuando usted está experimentando las bendiciones de vida, Dios es a menudo un lujo en lugar de una necesidad. Pero cuando usted tiene una necesidad real, Dios se vuelve una necesidad. Job vino a conocer Dios más íntimamente a través del sufrimiento. Antes de su sufrimiento, Job conoció Dios a través de la teología. Después, él lo conoció por experiencia.

Pablo expresó un deseo similar cuando él dijo:

“Anhelo conocerle a él y el poder de su resurrección, y participar en sus padecimientos, para ser semejante a él en su muerte” (Filipenses 3:10).

Usted sólo puede venir a conocer Dios en el poder de la resurrección a través de la íntima comunión del sufrimiento.

A lo largo de su prueba, Job cuestionó Dios acerca de la causa de su sufrimiento. No es errado cuestionar Dios. Jesús sabía que el propósito por lo cual Él había entrado en el mundo era morir por los pecados de toda la humanidad. Todavía en Su hora de sufrimiento Él clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" Es lo que sigue al interrogatorio que es importante. A continuación, las palabras de Jesús fueran, "¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”

A pesar de las cuestiones, la contestación de Job fue...

“He aquí, aunque él me mate, en él he de esperar. Ciertamente defenderé ante su presencia mis caminos” (Job 13:15).

“Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre el polvo. Y después que hayan deshecho esta mi piel, ¡en mi carne he de ver a Dios” (Job 19:25-26).

Después de todas las preguntas acaban, el énfasis debe cambiar de "mí" a "Ti". Usted debe entregar su sufrimiento, con todas sus preguntas sin contestaciones, en las manos de Dios.

“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia inteligencia”  (Proverbios 3:5).

Dios puede revelar algunos de los propósitos en su sufrimiento, pero es posible que usted nunca lo comprenda totalmente:

“Es gloria de Dios ocultar una cosa...” (Proverbios 25:2).

"Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre, a fin de que cumplamos todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 29:29).

Hay algunas cosas confidenciales que sólo pertenecen al Señor. Como Job, usted tal vez nunca pueda entender todos los propósitos de su sufrimiento:

 

“De Jehová son los pasos del hombre; ¿cómo podrá el hombre, por sí solo, entender su camino?” (Proverbios 20:24).

Cuando Dios finalmente habló con Job, Él usó varios ejemplos de la naturaleza que Job no podría explicar. Dios enfatizó que si Job no pudiera entender lo que él vio en el mundo natural, él ciertamente no podría entender lo que podría ver en el mundo espiritual.

Cuando Job estuvo cara a cara con Dios, ya no le importaba que él no tenía una respuesta a sus preguntas sobre el sufrimiento. Él ya no estaba controlado y atormentado por el razonamiento humano. Él reemplazó las preguntas, no con las respuestas, pero con la fe.

Cuando usted viene a conocer Dios íntimamente a través del sufrimiento, usted realmente se ve como usted es. Usted ya no conoce Dios de segunda mano. Ese encuentro cara-a-cara con Dios hace lo qué argumentos y discusiones no pueden hacer.

Cuando Job estaba de pie ante Dios, él no tenía ninguna nueva respuesta. Él no obtuvo ningún nuevo hecho sobre su sufrimiento. Pero él reemplazó las preguntas con fe. Job había estado en la presencia directa de Dios, y esa experiencia no dejó ningún lugar para preguntas o dudas.

LAS TORMENTAS DE VIDA

El sufrimiento a veces se compara a una tormenta natural. Cuando usted sufre, usted experimenta una tormenta - espiritualmente hablando. Esta tormenta puede afectarlo mentalmente, espiritualmente, físicamente, materialmente, o emocionalmente.

La Biblia registra una tormenta que los discípulos de Jesús experimentaron. Lea la historia en su Biblia en Marcos 4:35-41. Esta tormenta fue un ataque de Satanás. Jesús había dicho a los discípulos que fuesen al otro lado. Jesús estaba con ellos en el barco. Satanás estaba intentando impedirles de llegar a la orilla debido a las obras milagrosas que serían hechas en el país de los Gadarenos (Marcos 5). Jesús tomó autoridad sobre la tormenta. Él reprendió los poderes del enemigo. La calma retornó al mar y ellos continuaron su jornada sin impedimentos.

Una tormenta de Satanás es algo que intenta impedirlo de cumplir la voluntad de Dios para su vida. No es ningún sufrimiento que resulta de su desobediencia. Este tipo de sufrimiento también no es según la voluntad de Dios. Dios no quiere que nada impida Su plan para usted. Cuando usted enfrenta este tipo de tormenta, ejercite autoridad sobre el enemigo. Jesús le ha dado poder sobre todo poder de Satanás.

Hay dos otras historias de tormentas naturales registradas en la Biblia que ilustra el sufrimiento como castigo por el pecado y el sufrimiento según la voluntad de Dios. Lea la historia de Jonás y la tormenta en el capítulo de Jonás 1. Lea la historia de Pablo y la tormenta en Hechos 27. Después estudie el siguiente gráfico:

Jonás

Pablo

Jonás se puso en la tormenta

Pablo no estaba en la tormenta por causa de alguna falta suya

Él pagó la tarifa para navegar

Él intentó impedirles de navegar

Él era la causa de la tormenta

Él era el remedio, no la causa

Jonás durmió durante la tormenta

Pablo ayunó y oró

La bendición de Dios no estaba con Jonás

La bendición de Dios estaba con Pablo

La tripulación estaba temerosa

La tripulación estaba de bueno animo

Para ser salvo: Jonás debe ser expulso de la nave

Para ser salvo: Todos deben permanecer en la nave

 

                                       

Hay diferencias entre pasar por una tormenta de vida dentro de la voluntad de Dios y experimentar una tormenta fuera de la voluntad de Dios. Cuando usted entra en la tormenta fuera de la voluntad de Dios, esta es una situación que usted creó. Por ejemplo, un creyente que se casa a una persona no salva experimentará problemas porque él ha violado un principio Bíblico.

Cuando usted causa una tormenta, es porque usted violó la voluntad de Dios y está desobediente a Sus mandamientos. Frecuentemente usted ni mismo está consciente de la gravedad de su situación. Usted duerme espiritualmente mientras la tormenta aumenta su furia alrededor de usted. La bendición de Dios no está en usted, y aquellos alrededor de usted crecen temerosos. Esta tormenta no es un ataque de Satanás. Es la disciplina de Dios que lo ama y desea devolverlo en la conformidad de Su voluntad. Usted puede confesar las promesas de "poder sobre el enemigo" pero esto no cambiará la situación.

Cuando usted reconoce una tormenta de sufrimiento como siendo el resultado de la desobediencia a la voz de Dios, hay sólo un remedio: ¡Pida el perdón de Dios!

Pero cuando usted sufre según la voluntad de Dios, la situación es diferente. Usted sufre no por causa de alguna falta o pecado de sí mismo. Usted puede ser un remedio a los problemas alrededor de usted en lugar de una causa. Así como Pablo, usted puede asumir la dirección espiritual porque la bendición de Dios está en usted. Usted puede traer estímulo a otros porque usted es una solución a la tormenta en lugar de la causa. Usted no debe salir fuera de la nave o correr del problema. Usted debe permanecer en el "barco" de este tipo de sufrimiento, pues él es la voluntad de Dios.

EL SUFRIMIENTO DEBE SER ESPERADO

Cuando usted sufre según la voluntad de Dios, usted debe comprender que usted no está solo:

“Resistid al tal, estando firmes en la fe, sabiendo que los mismos sufrimientos se van cumpliendo entre vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:9).

Las tormentas de la vida son inevitables e ingobernables, como ilustrado por la parábola de las dos casas en Mateo 7:24-27. Las tormentas vendrán sobre aquellos que han construido sus vidas en la Palabra de Dios así como sobre aquellos que no han hecho así. El fundamento de la vida de un hombre es lo que determinará el resultado de la tormenta.

El sufrimiento debe ser esperado como parte de la voluntad de Dios:

“También todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos” (2 Timoteo 3:12).

“Porque se os ha concedido a vosotros, a causa de Cristo, no solamente el privilegio de creer en él, sino también el de sufrir por su causa” (Filipenses 1:29).

“Esto da muestra evidente del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual también estáis padeciendo” (2 Tesalonicenses 1:5).

“Porque cuando aún estábamos con vosotros, os predecíamos que habríamos de sufrir tribulaciones. Y así ha acontecido, como bien lo sabéis” (1 Tesalonicenses 3:4).

“Entonces os entregarán a tribulación y os matarán, y seréis aborrecidos por todas las naciones por causa de mi nombre” (Mateo 24:9).

“Pero antes de estas cosas os echarán mano y os perseguirán. Os entregarán a las sinagogas y os meterán en las cárceles, y seréis llevados delante de los reyes y gobernantes por causa de mi nombre” (Lucas 21:12).

“Acordaos de la palabra que yo os he dicho: 'El siervo no es mayor que su señor.' Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra” (Juan 15:20).

Parte del plan de acompañamiento en el establecimiento de las iglesias primitivas fue  enseñar a los creyentes que ellos experimentarían el sufrimiento. Esto fue perdido en muchas iglesias hoy:

“Fortaleciendo el ánimo de los discípulos y exhortándoles a perseverar fieles en la fe. Les decían: "Es preciso que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios" (Hechos 14:22).

La llamada de Jesús a Sus seguidores fue un llamado al rechazo y sufrimiento:

“El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí” (Mateo 10:38).

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: --Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16:24).

“Y he aquí, toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaban que se fuera de sus territorios” (Marcos 8:34).

“Entonces al mirarlo Jesús, le amó y le dijo: --Una cosa te falta: Anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres; y tendrás tesoro en el cielo. Y ven; sígueme”  (Marcos 10:21).

“Decía entonces a todos: --Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lucas 9:23).

“Y cualquiera que no toma su propia cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:27).

CUANDO LAS CARRERAS DEL ARROYO SECAN

Hay una historia interesante del Antiguo Testamento sobre un hombre que experimentó el sufriendo dentro de la voluntad de Dios. Ésa es la historia de Elías. Elías experimentó todos los tipos de sufrimientos cuando él profetizó el mensaje del Dios de Israel. Pero la historia particular que nosotros queremos enfocar se encuentra en 1 Reyes 17. Lea esta historia en su Biblia antes de continuar con la lección.

Cuando Dios dirigió Elías al Arroyo Querit, Él lo mantuvo milagrosamente. Los cuervos vinieron a alimentarlo, y el arroyo proporcionó el agua fresca por un tiempo cuando la nación estaba experimentando sequedad y hambre. Pero con el tiempo, el arroyo secó. ¿Por qué Dios enviaría Elías a un arroyo que Él sabía que secaría?

La voluntad de Dios a veces involucra los arroyos secos. Pero cuando nosotros experimentamos tales dificultades esto no significa que nosotros perdimos la voluntad de Dios. Elías no había perdido la voluntad de Dios. El Señor llevó Elías a Querit. Él disfrutó de sus aguas. Sus necesidades fueron suplidas. Él fue bendecido por Dios. Pero cuando llegó el tiempo para seguir, Dios permitió que el arroyo secase. Esto consiguió la atención de Elías.

 

Quizás Dios lo ha dirigido a un "Arroyo Querit" en la vida. Usted sabe que usted oyó Su voz de dirección. Él bendijo a su arroyo. Sus necesidades fueron satisfechas y usted se regocijó en las bendiciones de Dios. Pero entonces el arroyo secó. Tal vez usted ya no experimente más el fluir del poder de Dios. Tal vez las personas se volvieron contra usted. Tal vez el liderazgo sobre usted represó al arroyo y detuvo el flujo. Por cualquier razón, su lindo arroyo secó.

Cuando las carreras del arroyo secan, usted puede hacer una de dos cosas:

1. Usted puede sentarse en la orilla (espiritualmente hablando) y puede quejarse de su destino. Usted puede gastar el resto de su vida preguntándose por qué esto se pasó y llorar sobre la cama de cala seca. Usted puede cuestionar la dirección de Dios. ¿Fue Él mismo que trajo usted aquí en al primera vez? ¿Si Él sabía que el arroyo iba a secar, por qué Él lo a traído aquí? ¿Usted perdió la voluntad de Dios? O...

2. Usted puede comprender que tan ciertamente como Dios lo trajo a este arroyo, Él está ahora listo para llevarlo a una nueva dimensión de Su voluntad. Él está ganando su atención a través del arroyo seco.

Si los arroyos nunca secasen... si Dios nunca permitiese los tiempos difíciles... Él nunca conseguiría nuestra atención. Como Elías, nosotros quedaríamos exactamente donde estamos y nunca seguiríamos a las nuevas cosas. Nosotros nunca nos moveríamos más allá de las orillas de seguridad de nuestro arroyo. Los arroyos secos llevan a las cosas mayores. Antes de la experiencia de Querit, Elías sólo había ministrado a los individuos. Después de este encuentro del edificador de la fe, Elías ministró a las multitudes. Él estaba de pie en el Monte Carmel y proclamó delante de una nación de idólatras que Dios era el verdadero y viviente Dios.

Cuando usted enfrenta los arroyos secos, su fe no debe fallar. Usted está en las orillas para recibir nueva revelación de Dios. No cuestione las camas de cala secas. Siga a la próxima dimensión del plan de Dios.

PARA ESTUDIO ADICIONAL

1. Estudie el libro de 1 Pedro que enfoca el asunto de sufrir. Escriba lo que usted aprendió  sobre el sufrimiento en esta epístola:

2.   Estudie las siguientes referencias sobre el sufrimiento:

DUREZA:

2 Timoteo 2:3

TRIBULACIÓN:

Hechos 14:20; Romanos 5:3; 12:12; 1 Tesalonicenses 3:4, 2 Tesalonicenses 1:4

PERSECUCIÓN:

Mateo 5:10-12, 44; 13:21; Marcos 4:17; Lucas 11:49; 21:12; Juan 15:20; 1 Corintios 4:12; 2 Corintios 4:9; Hechos 8:1; 11:19; 13:50; 2 Timoteo 3:12; Romanos 8:35; Gálatas 6:12

SUFRIMIENTO:

1 Pedro 5:10; Filipenses 1:29; 3:8; 4:12; 2 Corintios 1:6; 2 Timoteo 2:12; 3:12; Gálatas 5:11; 6:12; Hechos 9:16; 1 Tesalonicenses 3:4; 2 Tesalonicenses 1:5

AFLICCIÓN:

Salmos 34:19; 119:67,71,75; Mateo 24:9; Hechos 20:23; 2 Corintios 2:4; 4:17; 6:4; 1 Tesalonicenses 3:3; 2 Timoteo 1:8; 3:11; 4:5; 2 Corintios 1:6; Santiago 5:10; Hebreos 10:32-33; 11.

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