
Por:
Gustavo <:><
Muchas parejas en el noviazgo
están experimentando sensaciones propias del preámbulo a la
unión carnal de ambos cuerpos en uno. Regularmente las caricias
que se prodigan ambas personas estimulan áreas eróticas y coloca
en ambos cerebros el fuerte impulso de unirse en un solo cuerpo.
En otras palabras el escarceo amoroso es demasiado intenso que
lleva sus cuerpos a prepararse fisiológicamente para el coito,
en el varón hay erección y en la mujer dilatación además de la
lubricación de ambos órganos sexuales. Es en esta fase cuando la
pasión y la conciencia inician una feroz batalla, donde muchas
veces vence la pasión, sin embargo en algunos casos, las bases
morales y los principios inculcados en el hogar, más el
conocimiento de la Palabra y voluntad de Dios fortalecen el
espíritu de dominio propio y abruptamente de da marcha atrás,
entonces viene una sensación de culpa muy similar a la sensación
de culpa que también aparece en aquellos que no pudieron
frenarse y sí consumaron el acto sexual.
En aras de justificar este tipo de experiencias, algunas parejas
aseguran que la única regla válida para llevar al cabo la
relación sexual, es que exista entre la pareja el verdadero
amor, toda vez que lo único que justifica y santifica la
relación sexual entre un hombre y una mujer, es el vínculo
perfecto, esto es, el amor. Por lo tanto, la pareja de novios
justifica la práctica del sexo con el argumento que ambos se
aman. ¿es esto correcto?.
Pablo el apóstol escribió: “Digo, pues, a
los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como
yo; pero si no tienen don de continencia, cásense,
pues mejor es casarse que estarse quemando” 1 Corintios 7:8-9
Mencionó la “continencia”, palabra que
Larousse define como “abstinencia de
los deleites carnales”. Esto significa, evitar actitudes de tipo
sexual que producen placer, como lo son los besos apasionados y
las caricias de zonas erógenas y de los mismos órganos sexuales.
Cuando no se tiene el don de la continencia también llamado
“dominio propio”, la pareja debe casarse. Ya que es dentro del
matrimonio donde la pareja sin ninguna restricción podrán
disfrutar de su sexualidad.
¿Cómo controlarse?, ¡ Pues los besos y las
caricias son una forma de demostrar amor!.
Ciertamente los besos y las caricias se
pueden considerar como expresiones físicas del amor y toda vez
que los seres humanos somos los únicos organismos del reino
animal dotados de la capacidad de disfrutar la relación sexual,
luego entonces toda actividad que abarca la relación sexual es
placentera, así que reconociendo el camino que nos lleva a
motivar nuestros deseos de la unión carnal tendremos elementos
para definir como controlarse.
La mayoría de las parejas que se aman, se
prodigan besos y caricias tiernas en público, sin embargo ambos
buscan la intimidad donde puedan estar ambos solos, lejos de la
mirada de los demás y es ahí donde se da rienda suelta a los
besos y caricias con fuerte carga pasional. Debo decir que hay
parejas que se prodigan estimulación sexual uno a otro sin
llegar al coito y por ello piensan que no están practicando
relación sexual. Quienes piensen así deben de saber que la
relación sexual es un proceso que involucra diversas actividades
que culminan con el coito, sin embargo pueden iniciar con un
simple beso, así que quienes practican este tipo de actividades,
definitivamente si están manteniendo una relación sexual activa.
En este punto quiero ser muy claro que es perfectamente
comprensible que no es fácil mantener un control total, y que el
amor que existe en la pareja fácilmente genera el tipo de
confusión que hace que cada día se llegue más y más lejos en la
relación intima de los novios, sin embargo esto no significa que
lo debemos aprobar ya que las Sagradas Escrituras enseñan que: “Honroso
sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los
fornicarios y a los adúlteros los
juzgará Dios (Hebreos 13:4).
Los adúlteros, personas casadas manteniendo
relación sexual con un tercero.
Los Fornicarios,
personas que tienen relaciones sexuales sin estar casados.
Matrimonio, la unión de un hombre y una
mujer en una sola carne motivados por el
amor y legalmente unidos. Esto significa en los términos
que establece la ley.
Basado en lo anterior, es claro que los
novios que mantienen relaciones sexuales caen en el pecado de la
fornicación y para evitarlo, si no es posible casarse, entonces
deben procurar evitar el ambiente que propicia caigan en pecado,
básicamente evitar estar completamente solos. Y además de todo
esto orar al Señor pidiendo fortaleza y sabiduría para vencer la
tentación, pues “Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no
sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios,
que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden
soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les
dará también la manera de salir de ella, para que puedan
soportarla. (1 Corintios 10:13 versión popular).
Finalmente, vivir en pecado va a desembocar
en resultados muy tristes, no olvides que el pecado rompe la
comunión con Dios, y sería muy triste pagar las consecuencias de
pecar en forma deliberada. Si tu estás viviendo una situación
difícil como la que tratamos en esta meditación, te animo a
platicar con tu pareja para ambos evitar ofender a Dios. Te
puedo asegurar que la relación sexual la podrás disfrutar
plenamente en el momento que sea bendecida tu relación con el
matrimonio, y también debes saber que la vida en pareja es mucho
más que la unión carnal, así que bien vale la pena esperar a su
tiempo gozar plenamente la bendición de Dios a través de una
relación sexual lícita bendecida por Dios.