|
<<< Conociendo la Voz de
Dios
VERSÍCULOS LLAVES:
“Así que, hermanos, os ruego por las
misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo,
santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este
mundo; más bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de
modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y
perfecta” (Romanos 12.1-2).
INTRODUCCIÓN
Hay
algunos prerrequisitos necesarios si usted desea conocer la voz de Dios. Un
prerrequisito es algo que usted debe hacer antes de que usted pueda hacer algo
más. Es algo requerido antes de que usted pueda alcanzar una cierta meta.
Su
meta en este curso es venir a conocer la voz de Dios. Este capítulo explica los
prerrequisitos (las cosas requeridas) antes de que usted pueda lograr este
objetivo. Jesús dijo:
“Si alguien quiere hacer su voluntad,
conocerá si mi doctrina proviene de Dios o si yo hablo por mi propia
cuenta”
(Juan 7:17).
Los
Versículos Llaves de este capítulo, Romanos 12:1-2, listan algunas cosas que son
la voluntad de Dios para usted hacer. Si usted cumplir estos prerrequisitos,
entonces usted vendrá a conocer la voz de Dios y Su voluntad para su vida.
LA EXPERIENCIA DEL NUEVO NACIMIENTO
“Así que, hermanos, os ruego por las
misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo,
santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1)
Como
usted aprendió en el capítulo anterior, el pecado le separa de la presencia de
Dios. Debido al pecado, usted tiene dificultad de oír y responder positivamente
a la voz de Dios.
En el
mundo natural usted no reconoce la voz de un extraño. Usted reconoce voces de
aquellos que usted conoce y con quien usted ha desarrollado una relación. El
mismo es verdad en el mundo espiritual. Si usted desea conocer la voz de Dios,
usted debe venir a conocer a Dios primero y usted no puede desarrollar una
relación íntima con Él con pecado en su vida.
Romanos 12:1 requiere que USTED camine hacia Dios
dando su vida a Él. Dios ya ha hablado a través de Su Palabra escrita y ha
revelado Su voluntad para usted desarrollar tal relación:
“El Señor no tarda su promesa, como
algunos la tienen por tardanza; más bien, es paciente para con vosotros, porque
no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al
arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).
Dios
no quiere que usted gaste su vida en el pecado. Él quiere que usted lo viva
según Su plan:
“Para vivir el tiempo que le queda en
la carne, no en las pasiones de los hombres, sino en la voluntad de
Dios” (1 Pedro
4:2).
Dios es visualizado como en pie a la puerta de su vida,
deseando entrar para que Él pueda desarrollar una relación con usted:
“He aquí, yo estoy a la puerta y
llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él
conmigo”
(Apocalipsis 3:20).
El
propósito declarado de Dios desde el principio del mundo es traer a todos los
hombres al conocimiento de Cristo Jesús:
“Él nos ha dado a conocer el misterio
de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en Cristo, a manera de plan
para el cumplimiento de los tiempos: que en Cristo sean reunidas bajo una cabeza
todas las cosas, tanto las que están en los cielos como las que están en la
tierra”
(Efesios 1:9-10)
Usted
fue "reunido en Cristo" volviéndose parte de la familia de Dios. Así como usted
nace en una familia natural, usted debe "nacer de nuevo" espiritualmente en esta
familia espiritual.
Lea el
capítulo 3 de Juan. Este capítulo explica lo que significa ser nacido de nuevo
en detalle. Para experimentar el nuevo nacimiento usted debe:
1.
Reconocer que usted es un pecador:
“Porque todos pecaron y no alcanzan
la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
2.
Reconocer que la multa del pecado es la muerte:
Dios
advirtió Adán y Eva que si ellos pecasen, ellos morirían. Esto significaba ambas
las muertes: muerte espiritual (la separación de la presencia de Dios) y la
muerte física. Cuando Jesús murió en la cruz Él murió en su lugar. Él murió por
sus pecados para que usted pudiera tener la vida eterna:
“Porque la paga del pecado es muerte;
pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor
nuestro”
(Romanos 6:23).
Si
usted acepta Su sacrificio por el pecado, usted no está más bajo la penalidad de
la muerte.
3.
Confiese sus pecados, pida el perdón, y crea que Jesús murió para usted:
“Si decimos que no tenemos pecado,
nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos
de toda maldad” (1 Juan 1:8-9).
“Porque de tal manera amó Dios al
mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se
pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)
Cuando
usted presenta su vida a Dios de esta manera, usted "nace de nuevo"
espiritualmente:
“De modo que si alguno está en
Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas
nuevas” (2 Corintios 5:17).
Cuando
usted nace de nuevo, usted se vuelve parte de la familia espiritual de Dios.
Usted de manera alguna está separado de la presencia de Dios. Cuando usted morir
físicamente, usted vivirá eternamente con Él.
Usted
ha establecido una relación con Dios a través de Jesucristo. Usted ha oído y ha
respondido a la verdad del Evangelio. Usted está ahora en posición de aprender a
reconocer la voz de Dios:
“... Todo aquel que es de la verdad
oye mi voz” (Juan 18:37).
MORADA DEL ESPÍRITU SANTO
Hay
otro prerrequisito que lo ayudará a conocer la voz de Dios. La Biblia habla de
una experiencia llamada de “el Bautismo del Espíritu Santo”. Esta experiencia
resulta en el Espíritu Santo morando en su vida y capacitándolo a vivir una vida
santa que es aceptable a Dios.
Los
ministerios del Espíritu Santo en la vida del creyente son demasiado numerosos
para discutir en esta lección. El curso de la Red Internacional Tiempo de
Cosecha titulado "El Ministerio Del Espíritu Santo" se dedica a este asunto y
proporciona las instrucciones sobre cómo recibir el Bautismo del Espíritu Santo.
Uno de
los ministerios más importantes de la habitación del Espíritu Santo es guiar al
creyente en la voluntad de Dios:
“Y cuando venga el Espíritu de
verdad, él os guiará a toda la verdad; pues no hablará por sí solo, sino que
hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que han de venir. El me
glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo hará saber” (Juan 16:13-14).
La
Biblia dice:
“Porque todos los que son guiados por
el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Romanos 8:14).
Hay una relación definida entre ser un hijo de Dios (nacido de
nuevo) y ser guiado por el Espíritu Santo.
El
hombre natural (quién no es nacido de nuevo) no recibe ni sigue la dirección del
Espíritu Santo. Porque él no se ha vuelto en un "hombre espiritual" a través de
la experiencia del nuevo nacimiento, Él no reconoce la voz de Dios:
“Pero el hombre natural no
acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las
puede comprender, porque se han de discernir
espiritualmente” (1 Corintios 2:14).
Los siguientes ejemplos del libro de Hechos demuestran la
dirección del Espíritu Santo en las vidas de los creyentes:
FELIPE:
Un
diácono de la iglesia por nombre de Felipe fue llevado por el Espíritu para
unirse a un carro que él vio en una estrada del desierto a Gaza:
“El Espíritu dijo a Felipe: "Acércate
y júntate a ese carro" (Hechos 8:29).
Felipe
obedeció a la dirección del Espíritu Santo. Esto produjo la salvación y bautismo
en agua de un hombre etíope que estaba en el carro.
PEDRO:
El
Espíritu Santo dijo a Pedro para ir con tres hombres que vinieron de Cesarea.
Pedro dijo:
“Y el Espíritu me dijo que fuese con
ellos sin dudar” (Hechos 11:12).
Pedro
reconoció la dirección del Espíritu Santo. Él no tuvo ninguna duda cuando el
Espíritu habló en su ser interior y reveló la voluntad de Dios a él. Él obedeció
y produjo el primer ministerio transcultural al Gentiles.
PABLO:
Pablo
a menudo cambió su agenda evangelística según el impulso del Espíritu Santo:
“Esta, siguiendo a Pablo y a
nosotros, gritaba diciendo: --¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo,
quienes os anuncian el camino de salvación!” (Hechos 16:7).
Pablo
planeó ir a Misia, pero el Espíritu Santo le dio direcciones diferentes.
Estos
tres ejemplos simplemente son unos de muchos en la Biblia que ilustra cómo el
Espíritu Santo le permite que oiga la voz de Dios. Como Jesús prometió, el
Espíritu Santo toma la voluntad de Dios y la revela a usted.
MADUREZ ESPIRITUAL
“No os conforméis a este mundo; más
bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de modo que
comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”
(Romanos 12:2).
En el
mundo natural cuando un bebé nace él debe lograr un cierto nivel de madurez
antes de que él empiece a reconocer la voz de sus padres. El mismo es verdad en
el mundo espiritual. Cuando usted nace de nuevo, usted no puede reconocer la voz
de Dios cuando Él le habla. Cuando usted recibe el Espíritu Santo ni siempre
usted puede entender cuando el Espíritu le revela la voluntad de Dios. Pero el
Espíritu Santo continuará revelando la voluntad de Dios y a guiarlo. Mientras
usted madura espiritualmente, usted vendrá a reconocer esta voz dentro de su
espíritu.
La
Biblia habla de este paralelo entre el natural y espiritual:
“Pues todo el que se alimenta de
leche no es capaz de entender la palabra de la justicia, porque aún es niño.
Pero el alimento sólido es para los maduros, para los que por la práctica tienen
los sentidos entrenados para discernir entre el bien y el
mal”
(Hebreos 5:13-14).
La
"leche" y la "carne", mencionadas en estos versículos, se refieren a la Palabra
escrita de Dios, la Santa Biblia. Cuando usted nace de nuevo, usted comienza el
aprendizaje de algunas de las simples verdades (la leche) de la Palabra escrita
de Dios. Cuando usted madura, usted puede dominar las verdades más profundas (la
carne) de la Palabra de Dios.
Mientras usted continuar estudiando la Palabra
escrita de Dios, sus sentidos espirituales madurarán. Usted podrá ejercer el
discernimiento del bien y del mal. Esto significa que usted podrá distinguir la
voluntad de Dios y Su camino de los estilos de vida errados. Es por esto qué es
importante para usted estudiar la Palabra escrito de Dios.
Mientras usted madura espiritualmente, usted no
deseará ni de largo "conformarse" al mundo. Ser conformado significa ser formado
o modelado según una norma fija. La madurez espiritual lo conformará a la imagen
de Cristo en lugar de la imagen de las normas mundanas.
La
madurez espiritual también le ayuda a lograr la madurez emocional. Si le falta
la madurez emocional, decisiones importantes pueden ser hechas en un ataque de
ira o autolástima. Esto puede tener desastrosos resultados de gran alcance.
Mientras usted madura espiritualmente, usted
desarrollará el "Fruto del Espíritu Santo", evidencias de la madurez espiritual
que es resultado de la madurez emocional:
“Pero el fruto del Espíritu es: amor,
gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.
Contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23).
TRANSFORMACIÓN
“No os conforméis a este mundo; más
bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de modo que
comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y
perfecta” (Romanos 12:2).
La
madurez espiritual lleva finalmente a la transformación, otro prerrequisito que
le permite conocer la voz de Dios. Lo que el hombre natural (naturaleza humana)
desea hacer y lo que Dios desea para su vida es diferente. Esto crea un
conflicto entre la carne (el hombre natural) y el espíritu (el hombre
espiritual).
Pablo
escribió sobre este conflicto:
“Porque la carne desea lo que es
contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se
oponen mutuamente, para que no hagáis lo que quisierais” (Gálatas 5:17).
Pablo
reconoció que hay una continua lucha de la carne contra el Espíritu en
cuestiones que relacionase al cumplimiento de la voluntad de Dios. Él identificó
esta lucha como teniendo lugar en la mente:
“Pero veo en mis miembros una ley
diferente que combate contra la ley de mi mente y me encadena con la ley del
pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:23).
Debido
a esto él instó:
“Así que, hermanos, os ruego por las
misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo,
santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este
mundo; más bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de
modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y
perfecta” (Romanos
12:1-2).
La
palabra " ruego" significa suplicar, implorar, o pedir. La
frase "que presentéis vuestros cuerpos como
sacrificio vivo" indica una rendición sin reservas a Dios.
Ofrecer algo para un sacrificio significa
abandonarlo completamente. En el Antiguo Testamento cuando un sacrificio era
hecho, ello era dado completamente a Dios para ser quemado con el fuego,
consumido por el sacerdote, o ambos, según la ley indicaba. El dador del
sacrificio no podría más hacer ninguna demanda cuanto a él.
Así es
que debe ser nuestra rendición a Dios. El hombre natural, la vieja
naturaleza debe morirse al mundo y a la carne. Esto es lo que se
significa "transformación." Es ser cambiado para otra imagen modelada según el
Señor Jesucristo:
“Con Cristo he sido juntamente
crucificado"
(Gálatas 2:20).
“Porque los que son de Cristo Jesús
han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gálatas 5:24).
“Más bien, pongo mi cuerpo bajo
disciplina y lo hago obedecer; no sea que, después de haber predicado a otros,
yo mismo venga a ser descalificado” (1 Corintios 9:27).
“No reine, pues, el pecado en vuestro
cuerpo mortal, de modo que obedezcáis a sus malos deseos” (Romanos 6:12).
“Así que, amados, ya que tenemos
tales promesas, limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu,
perfeccionando la santidad en el temor de Dios”
(2 Corintios 7:1).
“Así también vosotros, considerad que
estáis muertos para el pecado, pero que estáis vivos para Dios en Cristo Jesús”
(Romanos 6:11).
La
crucifixión física real, la que Jesús experimentó, es una muerte antinatural.
Hay importancia en el hecho que la muerte prescrita para al auto naturaleza es
la crucifixión. La naturaleza carnal del hombre nunca morirá una muerte natural.
No morirá voluntariamente. Debe ponerse a la muerte por la fuerza así como en la
crucifixión real en el mundo natural.
Según
Romanos 12:1-2, tal rendición precede el conocimiento de la voluntad de Dios. Si
usted quiere conocer la voz de Dios y Su voluntad, usted debe rendirse primero.
Nosotros a menudo queremos invertir el proceso. Nosotros queremos conocer Su
voluntad, después decidir si nosotros nos rendiremos a él o no. Pero Romanos
12:1-2 indica que la rendición viene primero.
La
razón que nosotros somos vacilantes sobre la rendición es porque nosotros no
entendemos que la voluntad de Dios siempre es aceptable, buena, y perfecta.
Nosotros tenemos miedo de rendirse a Dios totalmente porque nosotros no tenemos
aprehendido este concepto básico:
Porque yo sé los planes que tengo
acerca de vosotros, dice Jehová, planes de bienestar y no de mal, para daros
porvenir y esperanza” (Jeremias 29:11).
RENOVANDO SU MENTE
Su
mente se conforma naturalmente a los principios del mundo alrededor de usted.
Esto se pasa debido a su naturaleza básica del pecado. También se pasa a través
de la influencia de su cultura.
Pero
Dios dice que usted no debe conformarse al mundo pero ser transformado. La
palabra "transformado" significa ser cambiado o hacia dentro de una nueva
imagen. El modelo para esa imagen es el Señor Jesucristo:
“Por tanto, todos nosotros, mirando a
cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de
gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”
(2 Corintios 3:18).
Según
Romanos 12:2, la transformación se pasa por renovar su mente. Esto significa que
usted debe librarse de las normas y principios mundanos, y debe conformarse a
los principios revelados en la Palabra escrita de Dios.
Su
mente se transforma según usted desarrolla la mente de Cristo:
“Haya en vosotros esta manera de
pensar que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).
La
expresión "haya en vosotros" indica que usted
tiene que hacer una opción para tener la mente de Cristo. Usted debe permitir
que la transformación de la mente suceda. Usted tiene una responsabilidad en el
desarrollo de la mente transformada. No es algo que Dios hace automáticamente
para usted:
“Por eso, ciñendo la vuestra
mente...” (1 Pedro
1:13 – Traducción del original).
“Ceñir la mente” significa vestir o proteger sus facultades
mentales. Para transformar o ceñir a la mente, es necesario sumergirla en la
Palabra de Dios. Investigue la Biblia para descubrir qué tipo de mente estaba en
Cristo. (La sección “Para Estudio Adicional” de este capítulo le ayudará a hacer
esto.)
Su
mente es transformada según Dios pone Sus leyes en ella:
"... Pondré mis leyes en la mente de
ellos...” (Hebreos 8:10).
Use la
facultad de la mente para lanzar abajo y traer a la cautividad los pensamientos
malos:
“Destruimos los argumentos y
toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios; llevamos cautivo
todo pensamiento a la obediencia de Cristo” (2 Corintios 10:5).
Usted
tiene la responsabilidad de controlar su vida de pensamientos:
“En cuanto a lo demás, hermanos, todo
lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo
amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo que
merece alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).
Entonces usted puede decir con Pablo:
“Pero nosotros tenemos la mente de
Cristo” (1 Corintios 2:6).
La
mente de Cristo era fija y determinada en hacer la voluntad de Dios.
EXPERIMENTANDO LA VOLUNTAD DE DIOS
Estudie el gráfico que siegue. Usted descubrirá que
cada prerrequisito discutido en este capítulo está incluido en Romanos 12:1-2:
|
EXPERIMENTADO LA VOLUNTAD DE DIOS
|
|
Así que, hermanos, os ruegan por las
misericordias de Dios.
|
Usted vino a Dios a través de Su misericordia que
Él le extendió por medio del sacrificio de Jesús por sus pecados.
|
|
Que presentéis vuestros cuerpos como
sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
|
Madurez espiritual capacitada por la operación del
Espíritu Santo en su vida.
|
|
No os conforméis a este mundo; más
bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento.
|
Transformación por la Palabra; renovación de la
mente.
|
¿La
experiencia del nuevo nacimiento, la habitación del Espíritu Santo, la madurez
espiritual, y la transformación de la mente – ¿cómo estas cosas se relacionan
con el conocer la voluntad de Dios? Según Romanos 12:1-2, ellas son
prerrequisitos que llevan al conocimiento de Su voluntad:
“... de modo que comprobéis cuál sea
la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).
La palabra "comprobéis"
significa definir, confirmar, y está seguro de algo. Estos prerrequisitos llevan
a la convicción de la voluntad de Dios.
¿Pero
qué significa exactamente "la voluntad de Dios?" ¿Y lo que es la "buena,
agradable y perfecta" voluntad de Dios? ¿Por qué es importante "comprobar" o
definir la voluntad de Dios?
Nosotros exploraremos las respuestas a estas
preguntas en los capítulos siguientes.
PARA ESTUDIO ADICIONAL
1.
Para un estudio adicional del nuevo nacimiento y de la madurez espiritual,
obtenga el curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha titulado
"Fundamentos de la Fe." Para un estudio adicional del Espíritu Santo, obtenga el
curso del Instituto Internacional titulado "El Ministerio Del Espíritu Santo."
2.
Este capítulo habló de la necesidad de transformación de la mente. Las
Escrituras indican que los creyentes NO deben tener mentes que son:
Endurecidas:
Daniel 5:20
Reprobables:
Romanos 1:28
Carnales:
Romanos 8:6; Efesios 2:3; Colosenses
2:18
Dudosas:
Lucas 12:29
Ciegas:
2 Corintios 3:14; 4:14
Adulteradas:
2 Corintios 11:3
Vanas:
Efesios 4:17
Terrenales:
Efesios 3:19
Alienadas por las obras
males: Colosenses 1:21
De doble
ánimo: Santiago 1:8; 4:8
Manchadas:
Tito 1:15
3. La
Biblia indica que la mente transformada de los creyentes debe ser:
Espiritual:
Romanos 8:6
Lista:
1 Pedro 5:2
Pura:
2 Pedro 3:1
Perseverante:
Isaías 26:3
Pacífica:
Filipenses 4:7
Renovada:
Efesios 4:23
Humilde:
Colosenses 3:12
Sobria:
Tito 2:6
Temperante (dominio
propio): 2 Timoteo 1:7
Amable:
Mateo 22:37
Sierva:
Romanos 7:25
Totalmente
persuadida: Romanos 14:5
Unida:
1 Pedro 3:8;
4:1;Romanos 15:6; 1 Corintios 1:10
Honrada y
deseosa: 1 Crónicas 28:9
Disciplinada para
trabajar: Nehemías 4:6
La Voluntad de Dios
>>>

|