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CAPÍTULO NUEVE

EL PLAN DE DIOS PARA LA BATALLA

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Objetivos:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

1.- Escribir el versículo llave de memoria.

2.- Identificar el propósito de Dios.

3.- Identificar el propósito por el cual Jesús vino al mundo.

4.- Explicar los seis puntos del plan de batalla de la guerra espiritual.

VERSÍCULO LLAVE DE LAS CLÁUSULAS DE LA GUERRA:

“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

Introducción

Este capítulo presenta la batalla básica de la guerra espiritual. Es una estrategia que descansa en el entendimiento de los propósitos de nuestra guerra y está basada en la comunicación con nuestro Comandante en Jefe por la oración, ayuno, y la escrita Palabra de Dios.

Cuando no entiendes los propósitos de Dios y plan, puedes ser tentado a desanimarte en los conflictos de la vida. Esta es la razón por la cual muchos soldados cristianos fracasan en la guerra: no entienden el propósito divino detrás de la batalla:

“Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; pero si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios” (Hechos 5:38-39).

El propósito de la guerra

Desde el principio del tiempo, cada una de las batallas naturales que han sido libradas siempre ha tenido un propósito por el cual se libraba. Antes de que examinemos el plan de Dios para la batalla, es importante que entendamos el propósito de la guerra espiritual. Esto involucra entender los propósitos de Dios el Padre y de Jesucristo el Hijo.

El propósito de Dios:

Es el propósito de Dios que...

“De reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los tiempos establecidos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra” (Efesios 1:10).

Desde el principio del tiempo, Satanás ha peleado en contra del cumplimiento de este propósito. Tu propia guerra en el mundo espiritual está relacionada con este propósito de Dios. Satanás combate para atraer tu corazón, mente, espíritu, y alma a él en lugar del Señor Jesucristo.

Dios obra en ti  para cumplir Su propósito:

“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).

Dios también obra a través de tu vida para cumplir Sus propósitos:

“Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).

Cuando te rindes a ti mismo para convertirte  en “instrumento de justicia de Dios”, colocas tu vida y ministerio en armonía con Sus propósitos y plan. Al hacer esto, te conviertes en un blanco del enemigo de Dios, Satanás.

El propósito de Jesús:

Jesús dijo:

“El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

La razón por la cual Jesús vino al mundo fue destruir las obras de Satanás. Esto inmediatamente lo colocó en oposición al enemigo:

“El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Desde el principio de Su ministerio terrenal, Jesús se dedicó a la destrucción de las obras de Satanás:

Reveló el yugo del pecado (Juan 8:34).

Perdonó pecados (Mateo 9:1-8; Marcos 2:1-12, 17; Lucas 4:17-32).

Remarcó la condición del corazón en lugar del engaño de la apariencia exterior (Mateo 15:16-20; Marcos 7:20-23; Lucas 6:45; 11:39).

Sanó al enfermo (Mateo 11:5).

Levantó a personas de entre los muertos (Marcos 5:35-43; Lucas 8:49-56; Juan 11).

Liberó  a personas de los poderes demoníacos (Mateo 8:16).

En resumen, destruyó las obras de Satanás en los corazones, almas, mentes, y cuerpos de hombres y mujeres:

“Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio” (Mateo 11:5).

Jesús no solamente destruyó las obras de Satanás, también expuso las engañosas estrategias del enemigo:

Enseñó que los engaños de Satanás se incrementarían durante los últimos días en la tierra (Mateo 24-25; Marcos 13; Lucas 17:22-37; 21:8-36).

Advirtió sobre Satanás que era capaz de destruir el alma (Mateo 10:28).

Habló sobre la necesidad de atar al hombre fuerte (Satanás) antes de quitarle sus bienes (Mateo 12:26-30; Marcos 3:23-27; Lucas 11:17-24).

Reveló cómo Satanás trata de evitar que la Palabra de Dios sea efectiva en los corazones de los hombres y mujeres (Mateo 13:38; Marcos 4:15; Lucas 8:12).

Expuso a aquellos que no eran correctos con Dios como siendo de su “padre, el diablo” (Juan 8:44-47).

Reveló a Satanás como el “príncipe del mundo” (Juan 14:30).

La gran división

Aunque Jesús vino para traer la paz de Dios (Juan 14:27; Filipenses 4:7), y la paz con Dios (Romanos 5:1), Su venida también trajo división:

“No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada, porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa” (Mateo 10:34-36).

Jesús dividió a todos los hombres en dos campos de batalla. No es posible ser neutral:

“Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).

“El que no es conmigo, contra mí es...” (Lucas 11:23).

Jesús habló de esta gran división en la historia de los dos caminos, uno que era estrecho y otra que era ancho. Advirtió sobre el engaño del camino ancho de Satanás el cual muchos tomaron (Mateo 7:13-14). Mediante la historia del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31), Jesús removió el velo entre la vida y la muerte. Les permitió a los hombres ver el resultado final de escoger el camino equivocado.

Debido a que Él expuso y destruyó las obras del diablo, Jesús estuvo bajo ataque durante toda Su vida en la tierra. El enemigo constantemente trató de destruirlo o de evitar que cumpliera con la misión para la cual vino al mundo. En el momento en el que nació, hubo un primer intento contra Su vida. Durante Su ministerio público hubo diferentes conspiraciones en contra de Su vida y al menos un intento que fue abortado. Encontró la oposición de los poderes demoníacos, los líderes religiosos, Sus  propios seguidores, y Satanás.

Cuando te alineas con el plan y propósitos de Jesús al aceptarlo como tu Salvador, te conviertes en parte del ejército que guerrea contra Satanás. Los propósitos de Jesús se convierten en tus propósitos y esto te coloca en una posición táctica de directa oposición al enemigo.

El plan de batalla

Existen muchas estrategias bíblicas diferentes que pueden ser usadas en la guerra espiritual, pero el plan básico de batalla para los creyentes es revelado al observar cómo Jesús trató con el enemigo. El plan básico de batalla para la guerra espiritual está basado en seis puntos principales. Estos son:

- La Palabra de Dios.

- Delegación de poder y autoridad.

- Oración.

- Ayuno.

- Las llaves del Reino.

- El Nombre de Jesús.

La Palabra de Dios

 

Oración

AYUNO

El ayuno es la cuarta parte de nuestro plan de batalla. Es combinado con oración para librar una guerra efectiva en el mundo del espíritu.

LA DEFINICIÓN DEL AYUNO:

Ayuno, en su definición más simple, es no comer.

TIPOS DE AYUNO:

De acuerdo con la Biblia hay dos tipos de ayunos. El ayuno total es cuando no comes o bebes en absoluto. Un ejemplo de esto es encontrado en Hechos 9:9. El ayuno parcial es el caso de una dieta restringida. Un ejemplo está en Daniel 10:3.

AYUNO PÚBLICO Y PRIVADO:

El ayuno es un asunto personal entre Dios y un individuo. Es para ser hecho en privado y no es motivo de jactancia:

“Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público” (Mateo 6:16-18).

Los líderes pueden llamar a un ayuno público y solicitar que la iglesia toda ayune:

“¡Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea” (Joel 2:15).

LOS PROPÓSITOS DE AYUNAR:

Hay propósitos espirituales definidos para el ayuno. Es importante que entiendas esto, puesto que si ayunas por los motivos equivocados será inefectivo.

Estudia cada una de las siguientes referencias relacionadas con los propósitos del ayuno. Revelan el gran poder del ayuno en la guerra espiritual. Ayunas:

- Para humillarte a ti mismo: Salmos 35:13; 69:10.

- Para arrepentirte del pecado: Joel 2:12.

- Por revelación: Daniel 9:2; 3:21-22.

- Para soltar ligaduras de maldad, levantar yugos pesados, liberar a los oprimidos, y romper todo yugo: Isaías 58:6.

- Para alimentar al hambriento, tanto física como espiritualmente: Isaías 58:7.

- Para ser escuchado por Dios: 2 Samuel 12:16, 22; Jonás 3:5, 10.

El ayunar no cambia a Dios. Te cambia a ti. Dios se relaciona contigo sobre la base de tu relación con Él. Cuando tú cambias, entonces la manera en la que Dios trata contigo es afectada. No ayunas para cambiar a Dios, porque Dios no cambia. Pero ayunar cambia cómo Él trata contigo. Lee el libro de Jonás como un ejemplo de cómo esto pasó en la ciudad de Nínive.

DURACIÓN DEL AYUNO:

Cuánto tú ayunas depende de lo que Dios habla dentro de tu espíritu. Él puede guiarte a ayunar un corto o un largo período de tiempo. ¿ Recuerdas la historia de Esaú y Jacob? Jacob estaba originalmente haciendo una comida para sí mismo pero se negó a sí mismo en vistas a obtener el derecho de primogenitura. ¡ Cuánto mejor si Esaú hubiese ayunado esa comida!

LAS LLAVES DEL REINO

Jesús dio a los creyentes las llaves del Reino. Esas llaves incluyen el poder para atar y desatar y ellas son la quinta parte de nuestro plan básico de batalla:

“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

Jesús enseñó la importancia de atar a los espíritus demoníacos antes de expulsarlos. Pero el principio de atar y desatar es más que echar fuera demonios. Puedes atar el poder del enemigo para obrar en tu vida, hogar, comunidad, e iglesia. Puedes desatar a hombres y mujeres del yugo del pecado, depresión, y el desánimo del enemigo.

El principio de atar y desatar es una importante estrategia para vencer el poder del enemigo. Es una llave al Reino de Dios. En cada situación que confrontas... cada problema, cada desafío... hay una llave espiritual. Esa llave es el ejercicio del principio de atar y desatar. Cuando reconoces qué atar y qué desatar y actúas sobre la base de este descubrimiento, el enemigo será derrotado.

EL NOMBRE DE JESÚS

La parte final del plan básico de batalla se encuentra en el nombre de Jesús. La Palabra de Dios es para ser aplicada en Su Nombre, oramos, ayunas, y usamos nuestro poder delegado y autoridad y las llaves del Reino en Su nombre:

“Si algo pedís en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:14).

“En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, os lo dará” (Juan 16:23).

“Estas señales seguirán a los que creen: EN MI NOMBRE echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18).

“Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).

Has de enseñar, bautizar, hechas fuera demonios, sanar el enfermo, y vencer cada poder del  enemigo  mediante el nombre de Jesús. Es más poderoso que cualquier otro nombre:

“Sobre todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero” (Efesios 1:21).

“Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

UNA ESTRATEGIA GANADORA

Jesús enfrentó cada tentación del enemigo que nosotros enfrentamos pero ÉL venció estas tentaciones sin pecar. Puesto que Él entró en la arena de la guerra espiritual, Él entiende tus batallas y te fortalece:

“No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15).

Puesto que emergió victorioso, tú también puedes ser un vencedor:

“Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Hebreos 2:18).

Lee la historia de la muerte y resurrección de Jesús en Mateo 26-28; Marcos 14-16; Lucas 22-24; Juan 18-21. La muerte y resurrección de Jesucristo fue la mayor confrontación que alguna vez ocurrió entre el poder de Satanás y el poder de Dios.

Mediante la muerte de Jesús, Satanás pensó que había destruido el plan de Dios. Él había matado al único Hijo de Dios. Había destruido el Rey que había de reinar sobre el Reino de Dios. Pero Jesús dijo:

“¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?” (Mateo 26:53-54).

“Respondió Jesús: —Mi Reino no es de este mundo; si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí” (Juan 18:36).

“Respondió Jesús: —Ninguna autoridad tendrías contra mí si no te fuera dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene” (Juan 19:11).

Jesús no murió porque Su poder fuera menor que el del enemigo. Su muerte no terminó el plan para el Reino de Dios. No era el tiempo para que SU Reino visible se estableciera en el mundo.

La muerte de Jesús cumplió el plan de Dios. Los hombres ahora pueden ser salvos del yugo del pecado y de la pena de la “muerte segunda” (separación eterna de Dios por causa del pecado).

A pesar de lo grande que fue, la salvación del pecado no fue la única victoria ganada por Jesús mediante Su muerte en la cruz. Mediante Su muerte y resurrección, Jesús derrotó todo el poder del enemigo:

“Por lo cual dice: Subiendo a lo alto [fue resucitado], llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres. Y eso de que «subió», ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efesios 4:8-10).

“Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15).

Jesús derrotó cada poder del enemigo, incluyendo la muerte. También juzgó a Satanás:

“Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo [Satanás] será echado fuera” (Juan 12:31).

Jesús hizo un  camino de salvación. Jesús derrotó a la muerte y a los principados y los poderes del enemigo. Restauró al hombre el dominio sobre todas las cosas. Pronunció juicio sobre Satanás el cual será cumplido en el futuro.

Como has aprendido, la presente situación es similar a las condiciones que han existido en ciertos países en el mundo natural. Los poderes de las fuerzas rebeldes serán derrotadas por el gobierno. El líder rebelde será bajo juicio, pero aún está libre. Las fuerzas de resistencia bajo su dirección todavía pelean en la tierra.

Jesús ha conquistado a Satanás y pronunció Su juicio. Pero Satanás está todavía libre y sus  fuerzas de poderes demoníacos, la carne, y el mundo están todavía guerreando en la tierra.  Tratan de controlar territorio que es legítimamente del Conquistador. Tratan de cegar a los hombres al hecho que Satanás ha sido derrotado y que está bajo juicio. Tratan de controlar los hogares, iglesias, y las naciones.

Allí es donde la guerra del creyente entra en foco. Jesús ha derrotado al enemigo pero Satanás permanece libre en el mundo. Es nuestro objetivo abrir los ojos de los hombres y mujeres a su engaño y retomar el control del territorio que es legítimamente nuestro. Tu batalla personal continuará hasta que el juicio sobre Satanás sea ejecutado o hasta que partas para estar con Jesús mediante la muerte, lo que venga primero:

“Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales” (Efesios 3:10).

VENCEDORES, NO VÍCTIMAS

Mediante Jesús, eres un vencedor sobre el enemigo en lugar de una víctima del enemigo:

“Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1:22-23).

Todas las cosas están “bajo los pies” de Jesús. Esto significa que Él las ha conquistado. Él es la cabeza de la Iglesia, y nosotros somos el cuerpo. Está declarado que todas las cosas están bajo Sus pies, que significa bajo Su cuerpo, la Iglesia. Significa esto que somos vencedores, no víctimas. Puedes ser guardado del poder del Satanás. Jesús mismo oró para que seamos guardados del poder del enemigo:

“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Juan 17:15,20).

Eres un conquistador, no mediante tu propio poder, sino mediante el poder de uno Mayor:

“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

Cuando la batalla espiritual se vuelve dura, sólo recuerda que la Biblia asegura que los propósitos de Dios serán cumplidos:

“Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado; se confirmará como lo he determinado” (Isaías 14:24).

“Este es el plan acordado contra toda la tierra, y esta es la mano extendida contra todas las naciones. Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?” (Isaías 14:26-27).

El Señor de las Huestes tiene un propósito, y ninguna fuerza del mundo, carne, demonios, Infierno o Satanás en persona lo anulará. El plan básico de batalla que has estudiado en esta lección asegurará tu victoria espiritual! Ahora que entiendes el plan, estás listo para ser movilizado para la guerra y armado para la acción. Comenzarás este proceso en el próximo capítulo.

 

INSPECCIÓN

 

 

1.      Escribe el versículo llave de las Cláusulas de la Guerra.

 

 

 

2.      ¿Cuál es el propósito de Dios?

3.      ¿Por qué propósitos vino Jesús al mundo?

4.      ¿Cuál es el plan de seis puntos de Dios para la guerra espiritual?

 

 

 

 

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo de este manual)

 

MANIOBRAS TÁCTICAS

 

 

1.      En esta lección aprendiste de la importancia de la Palabra de Dios en la guerra espiritual. Instituto Internacional Tiempo de Cosecha ofrece dos cursos que incrementarán tu habilidad para conocer y  usar la Palabra de Dios. Escribe por información sobre “Métodos Creativos de Estudio Bíblico” y “Estudio Básico de la Biblia”.

2.      En esta lección aprendiste que Jesús vino para destruir las obras de Satanás. Lee más sobre los propósitos de Jesús en los siguientes versos: Lucas 4:18-19; 4:43; 19:10: 24:46-49; Juan 6:38; 9:4; 12:46; 18:37. lee la declaración del propósito de Dios y como se relaciona con Jesús: Juan 3:16-18; Efesios 1:9-10.

3.      Jesús tuvo varios encuentros con espíritus demoníacos. Pero los espíritus demoníacos y la tentación de Satanás no fueron las únicas batallas que Jesús peleó. Satanás también usó a los hombres que estaban cerca de Jesús para pelear en contra de Él:

PEDRO:

Simón Pedro fue uno de los doce discípulos escogidos por Jesús, aunque algunas veces Pedro fue usado por Satanás para batallar contra Jesús. Cuando Jesús había revelado Su muerte futura, Pedro comenzó a reconvenirle por decir tales cosas (Marcos 8:32). Jesús dijo a Pedro...

“Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: —¡Quítate de delante de mí, Satanás!, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” (Marcos 8:33).

Jesús no quería decir que Pedro fuera Satanás, sino más bien que Pedro estaba siendo usado por Satanás en ese momento particular.

Una de las principales estrategias de Satanás es usar a aquellos cercanos a ti para tratar de apartarte de hacer la voluntad de Dios. Como Jesús, debes poner sus persuasiones detrás de ti. ¿Está Satanás usando a alguien cercano a ti para tratar de apartarte de hacer la voluntad de Dios?

Tiempo después, cuando Pedro prometió lealtad al Señor, Jesús le dijo:

“Dijo también el Señor: —Simón, Simón, Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lucas 22:31-32).

 

 

Jesús sabía que cuando el tiempo de la crucifixión se aproximara Pedro lo negaría. Él vio cómo el enemigo deseaba quitar toda cosa buena de la vida de Pedro. Pero Jesús también pudo ver el gran potencial en Pedro. Él sabía que un día emergería como un gran líder de la iglesia primitiva.

JUDAS:

Judas fue uno de los doce discípulos originales escogidos por Jesús. Jesús sabía desde el principio cómo el enemigo usaría a este hombre:

“Jesús les respondió: —¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo? Hablaba de Judas Iscariote hijo de Simón, porque él era el que lo iba a entregar, y era uno de los doce” (Juan 6:70-71).

Lee de la traición de Jesús por Judas en Mateo 26:20-25, y Juan 13:21-30. ¿ Ha usado Satanás a cercanos para traicionarte y herirte? Como Jesús, no puedes permitir que eso te desanime del propósito que el Señor a determinado para ti.

4.      Lee Malaquías 1:13. El profeta señala que en su tiempo algunos estaban tan aburridos de sus observancias religiosas que dijeron, “he aquí, qué hartazgo”. ¿ Quizás esta gente nunca aprendió cómo adorar?

Estudia más sobre la adoración: Salmos 5:7; 22:27; 29:2; 45:11; 66:4; 86:9; 95:6; 96:9; 97:7; 99:5,9; Éxodo 34:14; 1 Crónicas 16:29; Mateo 15:9; Marcos 7:7; Juan 4:23-24; Filipenses 3:3.

El curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha llamado “Metodologías de Movilización” contiene información adicional sobre la materia de la adoración.

5.      Estudia más sobre la alabanza en el libro de los Salmos. Marca la palabra “alabanza” cada vez que aparece en los Salmos, luego regresa y estudia todos los versos que has marcado.

6.      Aquí hay más hechos sobre la oración:

Las Respuestas A La Oración Están Garantizadas:

Inmediatamente en ciertos tiempos: Isaías 65:24; Daniel 9:21-23

Tardía en ciertos tiempos: Lucas 18:7

En algunos tiempos, diferente a nuestros deseos: 2 Corintios 12:8-9

Más allá de nuestras expectativas: Jeremías 33:3; Efesios 3:20

Diferentes Posturas Pueden Ser Usadas En La Oración:

Parado: 1 Reyes 8:22; Marcos 11:25

Postrado: Salmos 95:6

Arrodillado: I1 Crónicas 6:13; Salmos 95:6; Lucas 22:41; Hechos 20:36

Postrados sobre el rostro: Números 16:22; Josué 5:14; 1 Crónicas 21:16; Mateo 26:39

Con las manos extendidas: Isaías 1:15; I1 Crónicas 6:13

Con las manos levantadas: Salmos 28:2; Lamentaciones 2:19; 1 Timoteo 2:8

Problemas Comunes Que Necesitas Vencer En Vistas A Orar:

Falta de tiempo

Distracciones

Cansancio

Falta de deseo

Organizando Las Fuerzas De Oración:

La oración es una de las más poderosas armas de la guerra espiritual. El Nuevo Testamente revela la siguiente estructura para organizar las   fuerzas de oración para librar la guerra más efectivamente:

Oración personal: la oración ha de hacerse individualmente en privado: Mateo 6:6

 

Dos orando juntos: la oración de dos juntos es la más pequeña unidad de oración corporativa: Mateo 18:19

Grupos pequeños: las células de grupos pequeños de más de dos individuos reunidos en oración. Hay un gran poder cuando dos o tres personas se reúnen para este propósito: Mateo 18:20

Oración congregacional total: la iglesia entera debería reunirse en tiempos de oración corporativa: Hechos 1:14-15

Promesas De Oración:

Estudia las siguientes promesas relacionadas con la oración: ellas revelan el gran poder de esta arma en la guerra espiritual:

El Padre sabe lo que necesitas incluso antes de que lo pidas: Mateo 6:8

 

Si dos se ponen de acuerdo en oración, la misma será respondida: Mateo 18:19

 

Todas las cosas son posibles  con Dios: Mateo 19:26; Lucas 18:27

 

La oración combinada con fe es efectiva: Mateo 21:22; Marcos 11:24

 

La oración ferviente del justo puede mucho: Santiago 5:16

 

Si pides en el nombre de Jesús, será hecho: Juan 14:14

7.      Estudia adicionalmente sobre ayunar:

Ayunar es una de las cosas que nos aprueba como ministros de Dios: 2 Corintios 6:3-10

 

La oración acompañada de ayuno fue usada al organizar la Iglesia: Hechos 14:23

 

Hemos de "darnos a nosotros mismos" al ayuno: 1 Corintios 7:5

8.      Jesús dijo que tendrías poder para pisar “serpientes y escorpiones”. En el capítulo cinco estudiaste los paralelos naturales y espirituales de una serpiente. Aquí hay algunos hechos sobre los escorpiones que pueden ser aplicados espiritualmente:

Los escorpiones evitan a otros. Un escorpión peleará hasta la muerte. Sujetará a su presa, la aplastará y luego inyectará veneno mortal de su aguijón. Si eres aguijoneado por un escorpión, puedes experimentar dolor, dificultades del hablar, cansancio, debilidad, e insensibilidad.

Los escorpiones viven en lugares oscuros y mueren cuado son expuestos al calor (a la luz). Primero el escorpión tratará de escapar, luego comenzará a golpear con su cola. En el mundo natural, las hormigas guerreras son el principal enemigo del escorpión.

¿Puedes aplicar estas verdades espiritualmente como hicimos con los hechos vinculados a las serpientes en el capítulo cinco?

 

 

MOVILIZACIÓN

SERVICIO MILITAR ACTIVO

 

EN EL EJÉRCITO DE DIOS

 

 

“Movilizarse” significa ponerse en un estado de alerta para el servicio militar activo. “Movilización” es el proceso de ser desplegado como parte de las fuerzas espirituales del ejército de Dios.

CAPÍTULO DIEZ

GUERRA OFENSIVA Y DEFENSIVA

OBJETIVOS:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

Escribir el versículo llave de memoria.

 

Definir “guerra ofensiva”.

 

Definir “guerra defensiva”.

 

Identificar el factor común en la guerra ofensiva y defensiva.

 

Resumir el rol del Espíritu Santo en la guerra ofensiva y defensiva.

 

Usar el ejemplo natural del combatir para explicar las estrategias de la guerra ofensiva y defensiva.

Versículo llave de las Cláusulas de la Guerra:

“Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).

 

Introducción

Existen dos tipos de guerra en el mundo natural: ofensiva y defensiva. La Biblia también enseña tanto estrategias espirituales ofensivas como defensivas. Debes aprender a pelear tanto ofensiva como defensivamente. La única otra opción es la deserción, lo cual es inaceptable.

Esta lección provee una introducción a la guerra tanto ofensiva como a la defensiva. Los  siguientes dos capítulos examinan en detalle tus armas espirituales ofensivas y defensivas.

Guerra Defensiva

La guerra defensiva es librada para defender territorio. Es guerra que espera por el ataque del enemigo, y luego golpea sus fuerzas  en respuesta defensiva. El  defensor debe responder a su oponente y sus decisiones son forzadas por el atacante. Este tipo de guerra no avanza sobre el territorio enemigo. Defiende territorio ya poseído. Es importante, sin embargo, puesto que las fuerzas de maldad están constantemente atacándote como creyente. Si no sabes como defenderte a ti mismo, te convertirás en una víctima de estos ataques.

Guerra Ofensiva

La guerra ofensiva es guerra agresiva. No es una guerra de esperar y responder en defensa. Es guerra que toma la iniciativa del ataque. El enemigo es identificado, su estrategia reconocida, y se llevan a cabo avances ofensivos contra él en el mundo del espíritu. En la guerra ofensiva el atacante tiene la ventaja de tomar las decisiones primero. La guerra ofensiva gana territorio en lugar de defenderlo.

Los avances ofensivos son el único tipo de guerra espiritual que alcanzará al mundo con el evangelio de Jesucristo. No podemos permanecer en nuestros hogares confortables e iglesias y practicar estrategias defensivas solamente. El ejército de Dios debe avanzar dentro del territorio del enemigo. Debe ir contra las fortalezas de Satanás con el poder del mensaje del evangelio. Debemos librar batallas espirituales ofensivas.

El factor común

Existe una cosa en común entre la guerra ofensiva y la defensiva. Ambas involucran la acción personal por parte del creyente. En la guerra natural, las armas no utilizadas no infringen bajas sobre el enemigo ni ganan guerras. Lo mismo es cierto en el mundo del espíritu. Tus armas espirituales son afectadas por tu voluntad para usarlas. Es cierto que Dios da el poder para la batalla, pero tú tienes una responsabilidad personal tanto en las estrategias espirituales ofensivas y defensivas.

En las batallas del Antiguo Testamento, Dios luchó por y con Su pueblo, Israel. Pero primero, ellos tenían que posicionarse en el campo de batalla. Cuando Dios ve un arma espiritual que está siendo usada en Su nombre y un hombre o una mujer en el campo de batalla atreviéndose a lograr lo imposible, el Señor de los Ejércitos se mueve a la acción.

Lee la historia de Eliseo en I1 Reyes 13:14-19. En este pasaje en el que se usa el arco y la flecha, existen algunos paralelos espirituales que te ayudarán a entender tu parte en la guerra:

1.     Demostrar tu intención de pelear:

Eliseo le dijo al rey Joás, “toma un arco y flechas”. Pablo dijo, “toma la espada del Espíritu” y declara la guerra. Al tomar tus armas ofensivas y defensivas estás demostrando tu intención de pelear.

2.     Pon tus manos en el arma:

Eliseo le dijo al rey que pusiera sus manos sobre el arco, luego Eliseo puso sus manos sobre las manos del rey. La estrategia para la victoria es tus manos sobre las armas, y Su mano sobre las tuyas.

3.     Abrir la ventana:

Abrir la ventana del lugar en el cual el enemigo es victorioso. El enemigo de Israel estaba hacia el este, por lo tanto Eliseo le dijo al rey que abriera la ventana hacia el oriente. Dios quiere que tú abras las “ventanas” de cada área de tu vida para exponer los fracasos, la derrota, y el yugo del enemigo.

4.     Disparar:

Eliseo le dijo al rey “tira” y el rey tiró. Luego Eliseo dijo, “saeta de salvación del Señor y saeta de salvación contra Siria”. La ventana abierta no es suficiente. El arma en tu mano no es suficiente. Incluso la mano del Señor sobre tu mano no ganará la batalla. Debes seguir el mandamiento del Señor de los Ejércitos de “DISPARAR!”. Esta es tu parte en la batalla... usar el arma que está en tu mano que es guiada por la mano del Señor.

5.     Conocer el objetivo:

Eliseo le dijo al rey que tomara las flechas y que las golpeara contra el suelo como un símbolo de su victoria contra Siria. El rey hizo de esa manera, pero él “golpeó tres veces y se detuvo”. Eliseo le dijo que puesto que él limitó a Dios al golpear la tierra solamente tres veces, su victoria militar sería limitada. Esto sucedió porque el rey no entendió el objetivo de la batalla. Eliseo había dicho que el Señor quería consumir totalmente al enemigo (Versículo 17). Al golpear el suelo solamente tres veces, el rey resolvió alcanzar sólo una victoria parcial.

El objetivo del Señor para ti es la victoria total en cada área de tu vida y ministerio. Si fracasas en entender este objetivo entonces tu victoria será limitada.

6.     Ganar primero en la cámara secreta:

Lo que sucedió entre Eliseo y el rey Joás  en la cámara secreta aquel día determinó el resultado de la batalla con Siria. Es lo que sucede en la “cámara” secreta con el Señor lo que determina tus victorias en las batallas actuales de la vida.

ENGAÑOS DE SATANÁS

Básico tanto a la guerra ofensiva como defensiva es el conocimiento  de las estrategias de Satanás:

“Para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

La palabra “maquinaciones” significa planes, proyectos, complots o planes solapados de carácter maligno. Satanás puede ganar ventaja sobre ti cuando eres ignorante de sus engaños y fracasas en responder en batalla ofensiva o defensiva.

El ministerio del Espíritu Santo

Antes en este curso aprendiste de una fuerza espiritual del bien conocida como Espíritu Santo. El Espíritu Santo es importante tanto en la guerra ofensiva como defensiva. El Espíritu Santo conoce las estrategias de Satanás e intercede por los creyentes comprometidos en la batalla:

“De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos” (Romanos 8:26-27).

 

El Espíritu Santo da poder para reclamar territorio enemigo:

“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Los dones del Espíritu Santo son armas valiosas en la batalla ofensiva y defensiva. Los dones de palabra de conocimiento y palabra de sabiduría proveen revelación sobrenatural para la batalla espiritual. El don de discernimiento de espíritus revela los engaños del enemigo.

Los dones especiales de pastor, profeta, apóstol, evangelista y maestro nos asisten al equiparnos para la batalla. Los dones parlantes del Espíritu Santo proveen instrucciones especiales de parte de Dios y los dones de servicio del Espíritu capacitan al ejército de Dios para avanzar espiritualmente.

Combatir: un paralelo natural de la verdad espiritual

Uno de los versos más poderosos sobre el combate espiritual ofensivo es...

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

La elección de Dios de la palabra “lucha” es significativo. Luchar es un paralelo natural de una gran verdad espiritual. La lucha en el mundo natural es un deporte de competición de dominio en fuerza. Combatir significa “contender en batalla por poder sobre el enemigo”.

Considera estos hechos sobre combatir en el mundo natural para aplicar en tu guerra espiritual:

1.     Preparación y entrenamiento:

Un contrincante en el mundo natural debe entrenar para ser exitoso en su competencia. Debe practicar el combate. Debe tener una dieta apropiada. Debe aprender las reglas de la batalla y ellas deben ser cuidadosamente seguidas para ganar el juego.

Un creyente debe aprender las reglas de la guerra espiritual en vistas a ser victorioso. Una dieta “apropiada” de la Palabra de Dios y oración es necesaria para el combate espiritual exitoso. A semejanza del combate en el plano natural, habilidad es ganada mediante la práctica.

El propósito principal del entrenamiento en el mundo natural es preparar al contrincante para alcanzar el pico de eficiencia mientras se experimenta la menor cantidad de fatiga. Esto es cierto también en el mundo del espíritu. Algunas personas se cansan fácilmente y son derrotadas espiritualmente porque no están apropiadamente entrenados para la guerra espiritual.

 

 

2.     La naturaleza del combate:

Los campeonatos individuales de combate no son deportes de equipo. Cuando un contrincante se cansa no hay un miembro sustituto del equipo para enviar. El combatir involucra contacto íntimo, personal, cara a cara con el oponente.

Lo mismo es cierto en el mundo del espíritu. Los creyentes están involucrados  en combate íntimo, cara a cara con el enemigo. Ningún otro creyente puede tomar tu lugar en el combate espiritual. No hay “tiempos fuera” en el combate como en otros deportes. No existen los “tiempos fuera” en el mundo espiritual tampoco. Satanás nunca descansa de esta guerra. El creyente nunca debe estar fuera de guardia.

3.     Las estrategias:

Existen tanto estrategias defensivas como ofensivas en el combate natural las cuales son aplicables en el mundo espiritual. Distraer es una técnica usada en el combate. Distraer evita la confrontación con un oponente. Se pierden puntos por distraer. Tú también “pierdes  puntos” cuando te “distraes” espiritualmente y no combates agresivamente a tu enemigo. Algunos creyentes pasan sus vidas enteras distraídos de la confrontación con el enemigo. Nunca combaten agresivamente y ganan la victoria.

4.     Alterar el balance:

Otra estrategia importante en el combate natural es alterar el balance del oponente. Una vez que el balance del oponente ha sido destruido, es mantenido combatiendo para recobrarlo.

La Biblia habla mucho de la importancia del balance o “moderación”. Una de las estrategias de Satanás en el reino espiritual es tratar de alterar el balance. Muchos cultos han resultado como causa de un impropio balance sobre asuntos doctrinales. Hogares, congregaciones, e incluso naciones han sido derrotadas a causa de un balance inapropiado por énfasis equivocado o falta de énfasis en ciertas áreas.

Existen dos tipos de balance involucrados en el combate: balance físico y mental. Antes que el balance físico pueda ser destruido, el balance mental debe primero ser atacado. Para lograr esto, se usa una estrategia de sorpresa. Se inicia un movimiento distractivo y de sorpresa. Mientras el combatiente se centra en esto, la técnica pensada se aplica. Al llevar a un oponente a creer que algún movimiento se está procurando. Él tratará de evitar el peligro imaginado y lo dejará abierto al verdadero ataque.

Cuán cierto es esto en el mundo espiritual! Satanás altera el balance mediante la estrategia de la sorpresa. Él altera tu balance mental mediante ataques distractivos y mientras estás temeroso centrado en esto, lanza su verdadero asalto en otra área de tu vida.

5.     Anticipación:

La anticipación es importante en el combate natural. Un combatiente que puede discernir cuando un movimiento en particular es realizado es frecuentemente capaz de bloquear o enfrentar el ataque. Cuando el movimiento pensado es realizado no es tan probable que sea exitoso desde que ha sido anticipado y el combatiente está preparado.

Lo mismo es cierto en el mundo del espíritu. Si no eres ignorante de los engaños de Satanás y anticipas sus estrategias entonces estás preparado. No eres movido del balance cuando el ataque ocurre.

6.     Impacientar:

Existen movimientos en el combate que son realizados para “impacientar” a un oponente, para tentarlo y seducirlo a llevar a cabo un movimiento que debilitará su posición. En el mundo espiritual Satanás está constantemente tentándote a realizar movimientos que debilitarán tu posición espiritual.

En el combate natural, los movimientos son planeados para colocar a un oponente en una posición que lo deje abierto al ataque. Se crean circunstancias a propósito para lograr esto y tomar ventaja de la posición de debilidad del enemigo en el momento que ocurre.

Espiritualmente, Satanás también crea situaciones que te dejan abierto al ataque. Luego inmediatamente toma ventaja de tu débil posición. Pero debes recordar que al combatir es Satanás el que posee la posición de mayor debilidad. El poder dentro de ti es mayor que su poder. Ya ha recibido el golpe final debilitante por parte del Señor Jesucristo. Pero tú debes ejercer la ventaja que te fue dada por el Señor en vistas a ganar el combate.

 

 

7.     Ataque y contraataque:

En el combate natural, cada movimiento que haces te coloca en la posición de recibir una respuesta de parte del enemigo. Lo mismo es cierto del mundo del espíritu. Cuando haces un movimiento para Dios, Satanás siempre contraatacará con un movimiento de su parte.

8.     Movilidad

En el combate, un oponente móvil es considerado peligroso. Ésta es la razón por la cual quieres derribar a tu enemigo. En el mundo espiritual Satanás es un oponente móvil. Él anda como un león que busca a quien devorar. Debes estar en guardia por su constante movilidad. Satanás también reconoce la efectividad  de tu movilidad. El quiere evitar que tomes movimientos para Dios. Éste es el por qué él trata de derribarte espiritualmente.

9.     Recuperación

Un error en el combate resulta en una acción de la cual puede aprovecharse el oponente. ¡ Cuán cierto espiritualmente! Cualquier error que comentes en la batalla espiritual es rápidamente aprovechado por el enemigo. Es importante a la hora de combatir aprender a recuperarse de una caída. Es necesario ser capaz de convertir a la posición inferior en una ventaja. Existen movimientos de escape y retroceso que posibilitarán esto.

En el combate espiritual puedes experimentar algunas veces caídas y ser temporalmente derribado por el enemigo. Pero no tienes por qué permanecer en esta posición. Dios te ha dado estrategias en Su Palabra las cuales, si las sigues, convertirán tu desventaja en una ventaja. Él ha provisto estrategias para el escape y la retirada espiritual a semejanza de las usadas en el combate natural.

La vida de José es un excelente ejemplo de esto. Él tuvo las desventajas de haber sido vendido a la esclavitud y puesto en prisión. Pero convirtió las desventajas en ventajas. Al final, triunfó sobre el enemigo.

Hay otros movimientos en el combate que resultan en derribar al enemigo por atrás, arrastrando, y empujándolo. ¿ Puedes reconocer movimientos similares del enemigo espiritualmente?

10.   El objetivo

El objetivo de pelear en el mundo natural es el de derrotar el oponente al causar su caída al suelo. Esto resulta de una serie de movimientos estratégicos y/o derribar al oponente.

Satanás constantemente está peleando en contra de los creyentes y tratando de derribarlos. Su objetivo es provocar la caída de los creyentes, “empujándolos” y atrapándolos en el yugo del pecado. Su objetivo es destruir tus puntos de apoyo, tal como el combatiente hace con su oponente en el mundo natural. El objetivo es postrarte espiritualmente.

11.   Asignación de puntos

La victoria en las competencias naturales viene mediante un proceso de asignación de puntos por los jueces. El contrincante con el puntaje más alto debido a la mayor cantidad de movimientos estratégicos gana el juego.

Tu enemigo espiritual ya ha sido juzgado. Satanás fue derrotado por el movimiento más eficaz en toda la historia, la muerte y resurrección de Jesucristo. Tú combates contra un enemigo que ya ha sido juzgado como un perdedor en el juego. A causa de esto no necesitas estar temeroso de su poder o estrategias en el combate en el cual estás involucrado. No tienes que caer por el yugo del pecado. Puedes permanecer confiado en el combate de la guerra espiritual y resistirle firme en la fe.

12.   Actitud mental

La actitud mental es muy importante en el combate. En un estudio sobre la materia, las siguientes actitudes aparecieron necesarias para la competencia en el mundo natural. Estas actitudes son también verdaderas en el reino espiritual:

Deseo: desear y querer ganar no es suficiente. El contrincante debe tener un ardiente deseo de ganar. El deseo es una emoción que trasciende todo lo demás en la vida.

Persistencia: un esfuerzo constante se requiere en el combate. Un combatiente no aceptará la derrota.

Propósito: el combatiente debe tener la voluntad de ganar. Ganar es el objetivo y el propósito. Para alcanzar este objetivo el no sólo debe saber que es el amo de la situación, sino que también debe permitir al enemigo saberlo.

 

 

INSPECCIÓN

 

 

1.      Escribe el versículo llave de las Cláusulas de la Guerra.

2.      ¿Qué es guerra defensiva?

3.      ¿Qué es guerra ofensiva?

4.      ¿Qué factor común existe en la guerra espiritual ofensiva y defensiva?

5.      Resume el rol del Espíritu Santo en la guerra ofensiva y defensiva.

6.      Resume lo que aprendiste sobre guerra ofensiva y defensiva del ejemplo natural del combate.

 

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo de este manual)

 

MANIOBRAS TÁCTICAS

 

 

1.      No has de confiar en las “carrozas” (armas naturales) de los hombres: Salmos 20:7. pero Dios tiene carrozas “espirituales”. Lee al respecto en los Salmos 68:17; 104:3; Isaías 19:1; y I1 Reyes 2:11.

2.      Necesitas librar tanto guerra ofensiva como defensiva porque Satanás es un destructor: Juan 10:10; 1 Corintios 10:10; Mateo 10:28.

Si obedeces al Señor, Él no permitirá al destructor entrar: Éxodo 12:23.

 

Dios te guarda de la destrucción de Satanás: Salmos 17:4.

 

Satanás es tu adversario, aquél contra quien combates: 1 Pedro 5:8. No has de darle el lugar para hablar en contra de ti: 1 Timoteo 5:14. Si obedeces a Dios Él será enemigo de tus adversarios: Éxodo 23:22.

3.      No tienes que ser derrotado por Satanás. Estudia las siguientes referencias:

 

 

PUEDES PERSEGUIR AL ENEMIGO: Levítico 26: 7-8; Deuteronomio 32:30; Josué 23:10.

PUEDES TENER LA VICTORIA: Deuteronomio 7:21; 1 Crónicas 29:11; Salmos 5:11; 18:29; 24:8; 91:1; Isaías 49:19; 1 Corintios 15:57; 1 Juan 5:4.

EL SEÑOR ES TU FORTALEZA: 2 Samuel 22:2; Salmos 18:2; 31:3; 71:3; 91:2; 144:2; Jeremías 16:19.

TIENES DOMINIO SOBRE EL ENEMIGO: Salmos 8:6; 49:14; 72:8; 119:133; Daniel 7:27; Efesios 1:21.

LA SEGURIDAD VIENE DEL SEÑOR: Proverbios 18:10; 21:31; 29:25. Lee el Salmos 91, el Salmo de la seguridad.

DIOS TE LIBERA DE LA ANGUSTIA: Salmos 25:17; 107:6, 13; 19:28.

PUEDES CAPTURAR LOS PENSAMIENTOS DEL ENEMIGO: 2 Corintios 10:5.

DIOS DESATA LAS LIGADURAS DEL ENEMIGO: Salmos 116:16; Romanos 8:15-21; Gálatas 5:1.

4.      Cuando Pablo habla de la batalla, está hablando de pelear con el enemigo y no con Dios como fue el caso de Jacob. Está seguro que cuando combates no es Dios el que está luchando contra ti para romper el espíritu de autosuficiencia en vistas a transformarte de “Jacob” en “Israel”.

5.      Revisa el capítulo tres de este manual y enumera las funciones del Espíritu Santo tanto en la guerra ofensiva y defensiva:

Ministerio del Espíritu Santo

En la guerra ofensiva                                                        En la guerra defensiva

 

CAPÍTULO ONCE

ARMAS DEFENSIVAS

 

OBJETIVOS:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

Escribir el versículo llave de memoria.

 

Describir tus armas defensivas espirituales.

 

Dar una referencia de la Escritura que enumera la armadura de Dios.

 

Identificar cada pieza de la armadura de Dios.

 

Explicar la función de cada pieza de la armadura.

VERSÍCULO LLAVE DE LAS CLÁUSULAS DE LA GUERRA:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

 

INTRODUCCIÓN

Has aprendido que la gran batalla espiritual en la cual estás comprometido no puede ser peleada con armas naturales. Debe ser peleada tanto ofensivamente como defensivamente con armas espirituales. Ya has estudiado el “Plan de Dios para la Batalla” en el capítulo nueve. Aprendiste que la estrategia básica incluye:

La Palabra de Dios.

 

Poder delegado y autoridad.

 

Oración.

 

Ayuno.

 

Llaves del Reino.

 

El nombre de Jesús.

En adición a estas estrategias básicas de batalla, la Biblia revela que dispones de todo un arsenal de armas espirituales. En este capítulo aprenderás sobre tus armas espirituales defensivas. En la próxima lección estudiarás las armas ofensivas.

ESTRATEGIAS DEFENSIVAS

La Biblia enseña las siguientes acciones defensivas que deben ser tomadas por el creyente:

SOMETERSE Y RESISTIR:

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”(Santiago 4:7).

 Nota el orden en este Versículo: primero someterse, luego resistir. Muchas personas omiten el primer paso de someterse y tratan de resistir al diablo, sólo para  descubrir que no funciona. La derrota resulta cuando actúas independientemente de Dios. Es el humilde, no el arrogante y auto-confiado, el que derrota al enemigo. Serás capaz de resistir a Satanás solamente si te rindes a Dios. “Resistir” significa “permanecer firme contra y oponerse al enemigo en cada punto”. La Escritura no nos enseña a andar buscando demonios, sino a resistirlos cuando se nos aproximan.

RESISTIR FIRMEMENTE EN LA FE:

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.9 Resistidlo firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8-9).

Resistir “en la fe” significa resistir en la autoridad de la Palabra de Dios.

NO DAR LUGAR:

No dar lugar a Satanás para operar en tu vida:

“Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).

RECUPERARTE TÚ MISMO:

Debes recuperarte tú mismo de las trampas de Satanás aplicando estrategias bíblicas:

“Y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:26).

ABSTENERSE DE LOS DESEOS DE LA CARNE:

“Abstenerse” significa guardarte de algo y rehusar hacerlo:

“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11).

“La voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación” (1 Tesalonicenses 4:3).

“Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:22).

ESQUIVAR:

“Esquivar” significa evitar o volverse de. Debes evitar cada cosa malvada relacionada con el enemigo.

“Pero evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad” (2 Timoteo 2:16).

 

PERMANECER:

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, vestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:13-14).

Cuando “mantienes tu territorio” estás defendiendo lo que es legítimamente tuyo.

ESTAR ALERTA:

“Así que vosotros, amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos caigáis de vuestra firmeza” (2 Pedro 3:17).

PROBAR LOS ESPÍRITUS:

Probar los espíritus evita el engaño.

“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

“Probar” significa “examinar”. No estás obrando con incredulidad cuando pruebas los “espíritus” de aquellos con quienes entras en contacto o en operación alrededor de ti. Si son verdaderos, pasarán el examen.

EVITAR LOS FALSOS MAESTROS:

Cuando recibes falsos maestros dentro de tu casa te conviertes en partícipe de su maldad. Defiende tu hogar de ataques del enemigo.

“Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis: «¡Bienvenido!», porque el que le dice: «¡Bienvenido!» participa en sus malas obras” (2 Juan 10-11).

HACER A UN LADO:

Has de hacer a un lado asuntos mundanos que pueden evitar que seas un buen soldado. “Hacer a un lado” es una acción defensiva que debes tomar.

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:3-4).

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 12:1).

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas” (Santiago 1:21).

DESPOJARSE DE TODA MALDAD:

Estudia Efesios 4:17-32. El “despojarse” de todo comportamiento maligno listado allí es guerra defensiva.

PONERSE LA ARMADURA DE DIOS:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

“Ponerse” indica una acción que tú debes tomar. La descripción básica de la armadura de Dios es dada en Efesios 6:10-17. Lee este pasaje en tu Biblia.

Pablo introduce la materia de la guerra enfatizando que la batalla no es natural y que las armas naturales son inefectivas. Las batallas espirituales deben ser peleadas con armas espirituales. Pablo describe la armadura a ser usada en la guerra espiritual.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, vestidos con la coraza de justicia y calzados los pies con el celo por anunciar el evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:13-17).

El propósito de la armadura es ser capaz de permanecer en contra de los ardides             (engaños, astucias, maldades) del enemigo, Satanás. Es tu responsabilidad ponerte la armadura:

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).

“Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne” (Romanos 13:14).

“La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas y vistámonos las armas de la luz” (Romanos 13:12).

La frase “ponerse” significa “ponerse una vez  y por todas”. Tu armadura espiritual no es como una uniforme atlético que te pones en el tiempo de juego. Te pones la armadura una vez para siempre y la dejas puesta el resto de tu vida. A semejanza de un soldado en el campo de batalla que no se quita su armadura, no dejarás tu armadura hasta que vayas a estar con el Señor. Si no tienes puesta tu armadura en todos los tiempos, eres vulnerable al enemigo. Es sabio chequear con frecuencia que cada pieza de tu armadura espiritual está todavía en lugar.

La primera división de la armadura cubre tres cosas que ya has hecho en el pasado. “Habiéndose puesto” indica algo que tú YA has hecho si eres un creyente.

Ceñida vuestra cintura con la verdad (Versículo 14).

 

Revestidos con la coraza de la justicia (Versículo 14).

 

Calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz (Versículo 15).

La segunda división incluye cosas que han de ponerse en el presente:

Tomar el escudo de la fe (Versículo 16).

 

Tomar el yelmo de la salvación (Versículo 17).

 

Tomar la espada del Espíritu (Versículo 17).

En Efesios 6:11 Pablo enfatiza el ponerse TODA la armadura de Dios. Algunos de nosotros estamos preocupados más con una pieza de la armadura de Dios hasta el punto que las otras son olvidadas. Debes tener puesta toda la armadura o puedes encontrarte a ti mismo un experto en el uso de la “espada del Espíritu” y así todo derrotado porque olvidaste el escudo de la fe.

EL CINTO:

La primera pieza de la armadura en abrocharse es el cinturón o cinto de la verdad. En el mundo natural, un traje de armadura era atado al cinto el cual sostenía las otras piezas de la armadura en lugar. La verdad de la Palabra de Dios es el cinto espiritual al cual todas las otras piezas de la armadura se atan. El primer ataque de Satanás sobre el hombre fue en relación con la verdad:

“La mujer respondió a la serpiente: —Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: “No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis”. Entonces la serpiente dijo a la mujer: —No moriréis” (Génesis 3:2-4).

La verdad te protegerá de las mentiras y errores doctrinales del enemigo. La verdad es la que ciñe tu armadura espiritual. Has de tener tus lomos (tus órganos vitales espirituales) cubiertos con la verdad:

“stad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad” (Efesios 6:14).

¿Qué es la verdad?

Jesús dijo, “Yo soy la verdad”. Juan 14:6.

 

El Espíritu Santo es el “Espíritu de Verdad”. Juan 14:17.

 

Dios es verdad. Romanos 3:4.

 

La Palabra de Dios es verdad. Salmos 119:151.

 

El Evangelio es verdad. Colosenses 1:5.

LA CORAZA:

En el mundo natural, la coraza cubre la parte superior del cuerpo del guerrero para proteger sus órganos vitales tales como el corazón, pulmones, etc. La coraza espiritual de la justicia no se refiere a tu justicia, sino a la cobertura de la justicia de Cristo:

 

“Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios y se basa en la fe” (Filipenses 3:9).

No te mantienes en tus propios méritos. Te sostienes en Cristo. No puedes enfrentar al enemigo sin la protección de la justicia de Cristo:

“En palabra de verdad, en poder de Dios y con armas de justicia a diestra y a siniestra” (2 Corintios 6:7).

La justicia de Cristo protege tu “órganos vitales” espirituales de los ataques de Satanás y de la impiedad. La coraza de justicia debe ser abrochada sobre el cinto de la verdad.

LOS ZAPATOS:

Existen diferentes tipos de zapatos para diferentes propósitos. Algunos son para caminar, otras para actividades deportivas específicas. Los zapatos del soldado son de otro tipo... son zapatos designados para la guerra. Un soldado que no es capaz de avanzar en el campo de batalla es incapaz en la guerra.

“Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz” indica una actitud de alerta para avanzar en el reino espiritual. Estos zapatos espirituales protegen tu voluntad de la tentación del enemigo que te guiaría en caminos equivocados. Indican tu disposición para hacer toda buena obra y para difundir el evangelio en todas las naciones. Estos zapatos espirituales te capacitarán también para “mantenerte” contra el enemigo como Pablo nos anima a hacer (Efesios 6:14).

EL ESCUDO:

En el mundo natural, el escudo era usado para proveer protección al cuerpo entero del guerrero. Tu escudo espiritual es llamado el “escudo de la fe”.

Hay varios tipos de fe mencionadas en la Biblia. Hay fe de salvación, el don de la fe, y el fruto espiritual de fe. Pero la palabra “fe” cuando es usada en relación con el “escudo de la fe” habla de fe defensiva. Esta fe es una firme confianza en Dios que protege todo tu ser. Te protege de los mísiles de duda e incredulidad enviados por el enemigo. Este escudo de fe es una confianza en Dios que desvía todos los dardos del enemigo de su objetivo.

El escudo de la fe es una constante aplicación de la Palabra de Dios a los asuntos de la vida. Es una fe que te capacita para vencer a las fuerzas malignas del mundo:

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).

Combinada con el amor de Dios, la fe es más efectiva:

“Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de la fe y del amor, y con la esperanza de salvación como casco” (1 Tesalonicenses 5:8).

 

Es fe basada en la verdad:

“Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y protección es su verdad” (Salmos 91:4).

Es fe basada en la salvación:

“Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó y tu benignidad me ha engrandecido” (Salmos 18:35).

Sin fe, no tienes entendimiento de la verdad. Sin fe no puedes recibir salvación. Sin fe no puedes ir con el evangelio de la paz. Sin fe no puedes reclamar la justicia de Cristo y usar efectivamente la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios.

La fe no es una suposición o una idea. Es un hecho basado sobre la Palabra de Dios. Puedes incrementar tu fe al escuchar la Palabra de Dios (Romanos 10:17), actuando sobre tu fe presente (Romanos 1:17), y por buscar a Dios (Hebreos 12:2).

EL YELMO:

El yelmo de la salvación no es algo que te pones cuando eres salvo. Recuerda, estamos tratando con armaduras espirituales aquí, y se supone que eres un creyente y un miembro  del ejército de Dios antes que comiences a ponerte la armadura.

El yelmo de la salvación representa una mente regenerada. Representa un pensamiento de vida transformado y renovado. Aprenderás luego en este curso que Satanás desesperadamente  batalla por  el control de la mente. Una mente indisciplinada hace del guerrero cristiano una presa fácil de los engaños pecaminosos del enemigo.

Pablo habla del yelmo como de la “esperanza de la salvación” en 1 Tesalonicenses 5:8. La salvación, cuando es apropiadamente experimentada y entendida, protege tu mente. La salvación abraza el pasado, el presente y el futuro. Has sido salvado de la pena y culpa del pecado pasado. Eres salvo del poder del pecado en el presente. La “esperanza de la salvación” se refiere a la salvación en el tiempo futuro. Es la salvación final de la presencia del pecado cuando Jesús regrese. Las esperanza de esta salvación futura fortalece tu mente contra los ataques de Satanás. Tienes una esperanza confiada en el futuro porque Dios está obrando Su propósito:

“Él nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los tiempos establecidos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra” (Efesios 1:9-10).

LA ESPADA DEL ESPÍRITU:

La “espada del Espíritu” es la Palabra de Dios. Es tanto un arma ofensiva como defensiva. Ya aprendiste cómo Jesús usó la Palabra en defensa contra los ataques de Satanás. En la próxima lección aprenderás cómo esta arma es usada ofensivamente.

 

ORACIÓN:

Después de describir la armadura del soldado cristiano, Pablo comenta:

“Orad en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velad en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (Efesios 6:18).

Como aprendiste cuando estudiaste el “Plan de Dios para la Batalla”, la oración y su práctica asociada del ayuno son también poderosas armas espirituales. Estas dos armas espirituales pueden ser usadas tanto ofensiva como defensivamente.

Revisa el resumen de la armadura de Dios y sus propósitos en la página siguiente...

LA ARMADURA DE DIOS (Efesios 6:10-18)

VERDAD (cinturón)

 

Te protege de...

 

ENGAÑO Espada del Espíritu

JUSTICIA  (coraza)

 

Te protege de...

 

IMPIEDAD

PAZ (zapatos)

 

Te protege de...

 

CONFUSIÓN

FE (escudo)

 

Te protege de...

 

INCREDULIDAD

SALVACIÓN (yelmo)

 

Te protege de...

 

ESCLAVITUD

El cinturón o cinto de la verdad protege del engaño de Satanás que puede llevar a la injusticia (pecado).

 

La coraza de la justicia protege de la impiedad (pecado) que lleva a la confusión.

 

Los pies con el apresto del evangelio de la paz te protege de la confusión espiritual que desemboca en la incredulidad.

 

El escudo de la fe protege contra la incredulidad que lleva a la esclavitud. El yelmo de la salvación protege contra la esclavitud.

 

La espada del Espíritu, la Palabra de Dios, es usada tanto como un arma ofensiva como defensiva.

 

Nótese la progresión descendente de uno no protegido por la armadura de Dios. El engaño lleva a la impiedad (pecado) la cual siempre resulta en confusión. Confusión resulta en incredulidad, e incredulidad siempre resulta en yugo espiritual.

 

INSPECCIÓN

1. Escribe el versículo llave de las Cláusulas de la Guerra.

 

 

2.      Resume lo que aprendiste de tus armas espirituales defensivas:

3.      Da una referencia bíblica que enumere la armadura de Dios.

4. Enumera cada pieza de la armadura de Dios y define brevemente su función.

Pieza de armadura                                                  Función

 

___________________                                     ___________________________

 

___________________                                     ___________________________

 

___________________                                     ___________________________

 

___________________                                     ___________________________

 

___________________                                     ___________________________

 

___________________                                     ___________________________

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo de este manual).

 

MANIOBRAS TÁCTICAS

1. Lee Salmos 45:3 e Isaías 59:17. Ambos pasajes describen a Dios poniéndose armaduras espirituales. ¿ Qué dos piezas de armadura que se pone Dios no están incluidas en nuestra armadura espiritual? (Isaías 59:17).

2. David menciona la armadura espiritual cuando recuerda cómo Dios lo ayudó en la batalla. Estudia Salmos 18:29-50.

3. Es importante que tengas experiencia usando tu armadura espiritual. En 1 Samuel 17 lee sobre lo que sucedió cuando David trató de usar armadura con la cual no estaba familiarizado.

4.      Dios usa armadura espiritual para protegerte de tus enemigos: Salmos 35:1-3.

David tenía mucho que decir sobre sus enemigos: Salmos 5:8; 6:10; 8:2; 9:3; 11:2; 15:5; 17:9; 18:3, 17, 20, 34, 37; 27:2; 30:1; 31:23; 44:5-6; 56:9; 60:12; 61:3; 95:6;108:13.

Lee lo que Dios dice sobre tus enemigos: Éxodo 15:6; Mateo 10:36; 13:39; Lucas 1:11; 10:19; Hechos 2:35; 1 Corintios 15:25-26; Colosenses 1:21.

5.      Dios es tu escudo. Ver Génesis 15:1; Salmos 3:3; 5:12; 28:7; 33:20; 59:11; 84:9, 11; 115:9-11; 119:114; 144:2.

6.      Lee Éxodo 17. Israel estaba bajo ataque y Dios le dijo a Moisés que extendiera su vara. Previamente Moisés había usado su cayado como una vara de pastor y para proveer agua para el pueblo de Dios. Ahora, por primera vez, extiende su vara para resistir a los principados y poderes de las huestes de espíritus de  maldad responsables por el ataque amalecita. Existe una gran lección espiritual en esta historia. Los líderes del pueblo de Dios no son solamente responsables por pastorear, alimentar, y dar de beber al rebaño, sino que también cuando un ataque del enemigo viene es su responsabilidad usar el “cayado de Dios” para defender al pueblo de Dios.

7.      ¿Cómo respondes a los dardos de Satanás? Piensa sobre cómo usarías el escudo de la fe para defenderte de cada uno de estos ataques. Registra tus respuestas para usarlas en el siguiente ataque:

Egoísmo:

Codicia:

Orgullo:

Duda:

Temor:

Depresión:

Falta de ánimo:

Lujuria:

Avaricia:

Odio:

8.      Examínate tú mismo: ¿está toda tu armadura espiritual en su lugar?

9.      Estudia cómo el Señor es presentado como un escudo en el libro de los Salmos:

Es escudo alrededor: Salmos 5:12

Es escudo de salvación: Salmos 18:35

Es escudo personal: Salmos 3:3

Es escudo a aquellos que confían en Él: Salmos 18:30

Su escudo es un regalo: Salmos 18:35

Él es un escudo probado: Salmos 28:7

Él es un escudo de confianza: Salmos 144:2

Es un escudo victorioso: Salmos 59:11

Es un escudo protector: Salmos 84:11

Es un escudo ungido: Salmos 84:9

Es un escudo de refugio: Salmos 119:114

Es un escudo de ayuda: Salmos 116:11

Su verdad es nuestro escudo: Salmos 91:4

 

CAPÍTULO DOCE

ARMAS OFENSIVAS

 

OBJETIVOS:

Al concluir este capítulo serás capaz de:

Escribir el versículo llave de memoria.

 

Identificar tus armas ofensivas.

VERSÍCULO LLAVE DE LAS CLÁUSULAS DE LA GUERRA:

“Abrió Jehová su tesoro y sacó los instrumentos de su furor; porque esta es obra de Jehová, Dios de los ejércitos...” (Jeremías 50:25).

 

INTRODUCCIÓN

Ahora que has aprendido cómo defenderte espiritualmente tú mismo, también debes aprender cómo librar guerra ofensiva que te ayudará a avanzar dentro del territorio de Satanás. Con armas ofensivas, serás capaz de reclamar nuevo territorio en la medida que difundes el Evangelio y traes libertad a aquellos que estaban en el yugo del enemigo.

Para “pelear una buena batalla” es evidente que debes tomar una acción ofensiva:

“Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia” (1 Timoteo 1:18).

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos” (1 Timoteo 6:12).

Debes pelear esta batalla inteligentemente con propósito:

“Así que yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire” (1 Corintios 9:26).

Conocer tus armas ofensivas puede darte la habilidad de pelear con propósito en lugar de con inseguridad.

 

ESTRATEGIAS OFENSIVAS

Aquí están las armas que usas para librar guerra espiritual ofensiva:

ORACIÓN:

Ya estudiaste al ayuno y a la oración como parte del “Plan de Dios para la Batalla” en el capítulo diez y como un arma defensiva en la última lección. Pero orar es también una poderosa arma ofensiva. Cuando la usas para librar guerra ofensiva tú no tan sólo oras por lo que quieres, por tus necesidades y problemas. Intercedes por personas, líderes, y naciones, derribando fortalezas de Satanás y sus fuerzas demoníacas.

Todos los cristianos han de interceder, pero existe un llamado especial a la intercesión para algunos. Este poderoso ministerio trae al intercesor delante del Señor para librar poderosas batallas en el reino invisible.

El valor de la alabanza y la adoración fue también mencionado  en el capítulo diez. La alabanza y la adoración son poderosas armas ofensivas. En I1 Crónicas 20 cuando Israel enfrentó un poderoso enemigo, comenzaron a cantar y alabar a Dios y Él preparó una emboscada para derrotar su enemigo. Cuando tú alabas y adoras a Dios, tú estás preparando “emboscadas” en el mundo del espíritu.

LA ESPADA DEL ESPÍRITU:

“Por tanto, TOMAD toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo y, habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13).

“Tomar” algo es agarrarlo, asirlo, llevarlo hacia ti. Tomarse dela armadura de Dios implica una acción ofensiva de parte del creyente.

Estudiaste sobre las partes defensivas de la armadura en la última lección. Estas incluyen el cinto de la justicia, la coraza de justicia, el yelmo de la salvación, el calzado de apresto de la paz, y la espada del Espíritu.

La “espada del Espíritu”, la cual es la Palabra de Dios, es un arma que puede ser usada tanto de forma ofensiva como defensiva. La Palabra es un arma defensiva cuando la usas para defenderte en contra de los ataques de Satanás. Es ofensiva cuando la usas para reclamar territorio para el Señor al compartir el mensaje del Evangelio y llevar liberación a otros.

Hay dos palabras diferentes usadas en la Escritura para la “Palabra de Dios”. Una palabra es “logos” que se refiere a la expresión total de Dios. Esta se refiere a la completa revelación de lo que Dios ha dicho. La segunda palabra, “rema”, se refiere a un dicho específico de Dios que tiene aplicación especial a una situación específica. Esta es la palabra usada en este pasaje de “la espada del Espíritu”, la Palabra de Dios.

Recordarás que Jesús usó dichos específicos (“rema”) de Dios, aplicados a la inmediata tentación. Ser capaz de hacer esto implica familiaridad con la total Palabra de Dios.

Si has de usar Escrituras específicas aplicables a batallas inmediatas, debes tener conocimientos de la revelación total de Dios.

LA MENTE DE CRISTO:

“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también ARMAOS del mismo pensamiento, pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado” (1 Pedro 4:1).

“HAYA PUES EN VOSOTROS ESTE SENTIR que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5).

“Haya pues” significa permitir. Has de armarte tú mismo con la misma mente que Jesús tuvo, una mente preparada para librar guerra agresiva:

“... Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

Debes “dejar” o permitir que esta mente se desarrolle. Debes tomar acción agresiva para “armarte tú mismo” con una actitud mental similar:

“No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Ser “transformado” significa experimentar un cambio completo el cual se expresará en el carácter y la conducta. Renovar y armar tu mente a la semejanza de Cristo resulta en tal transformación.

DERRIBANDO:

El objetivo de la guerra ofensiva es destruir las fortalezas del enemigo:

“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino PODEROSAS EN DIOS PARA LA DESTRUCCIÓN DE FORTALEZAS,5 DERRIBANDO argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:4-5).

“Destruir” significa derribar por el esfuerzo o fuerza. “Derribar” significa tirar o arrojar violentamente. Se te ha dicho que debes desechar las obras de las tinieblas (Romanos 13:12) y expulsar poderes demoníacos (Mateo 10:8).

Cuando derribas las fortalezas de Satanás estás librando guerra ofensiva. No estás esperando defenderte contra un ataque de Satanás sino que estás atacando las fortalezas del poder del enemigo.

ATAR Y DESATAR:

Tienes el poder para atar a las fuerzas del mal y desatar las fuerzas del bien:

“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que ates en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra será desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

 Mediante la delegación de poder y autoridad de parte de Jesús, puedes atar y desatar fuerzas espirituales. Ten en cuenta que esta arma opera junta: es atando y desatando. Cuando atas algo, debes desatar también algo. Por ejemplo, si atas el espíritu de mentira debes desatar el espíritu de verdad para operar en su lugar.

LA SANGRE DE JESÚS:

Cuando Jesús murió en la cruz del Calvario, nos desató del dominio del pecado y del poder del enemigo. Su sangre asegura nuestro acceso a Dios y nos libera del yugo de Satanás. La Palabra de Dios indica que “ellos (los creyentes) le han vencido (Satanás) por medio de la sangre del Cordero (Jesucristo)” (Apocalipsis 12:11).

Salvación, sanidad, y liberación están todas disponibles a causa de la sangre de Jesús. Su sangre te capacita para librar guerra ofensiva por las almas de hombres y mujeres y traer liberación y sanidad en el nombre de Jesús. Tu poder para “derrotar” al enemigo se debe a la “sangre del Cordero”.

TU TESTIMONIO:

Apocalipsis 12:11 indica que el enemigo es derrotado  por la “palabra de su testimonio”. La palabra “testimonio” significa “evidencia o registro” como la que es usada en un caso legal en una corte de ley.

Recordarás que Jesús frecuentemente mandaba a las personas que habían sido liberadas ir y decirles a otros lo que Dios había hecho por ellos. En la medida que tú “testificas” o das evidencia del poder de Dios en tu vida, libras guerra espiritual ofensiva. Para ser efectivo, tu testimonio debe estar basado en el testimonio de la Palabra de Dios, tal como un abogado en una corte basa sus argumentos en la ley del territorio.

EL NOMBRE DE JESÚS:

Ya has aprendido que el nombre de Jesús es parte del plan básico de Dios para la batalla. El nombre de Jesús es una poderosa arma ofensiva también. Jesús dijo que “en Mi nombre” echarán fuera demonios, sanarán a los enfermos, y derrotarán a todos los poderes del enemigo (Marcos 16:17).

Revisa los varios nombres de Jesús en las páginas 38-40 de este manual para ver cómo muchos de Sus nombres reflejan acción ofensiva en contra del enemigo. También lee a través del libro de los Hechos y atiende a los milagros hechos “en Su nombre”.

El nombre de Jesús no es una frase mágica con la cual concluimos nuestras oraciones. Es un símbolo de la autoridad y el poder que Él nos ha dado.

Es mejor estar autorizado primero a usar Su poder y autoridad antes de comenzar directamente a usar Sus nombres para batallar contra los poderes satánicos. Revisa la historia en Hechos 19:13-17 y observa lo que sucedió a los hijos de Esceva.

 

 

INSPECCIÓN

1. Escribe el versículo llave de las Cláusulas de  la Guerra.

2. Resume lo que has aprendido acerca de las armas ofensivas:

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo de este manual).

 

MANIOBRAS TÁCTICAS

 

1. Estudia estas referencias sobre la acción ofensiva de “sacar”:

Mateo 5:29-30; 7:5; 8:16; Marcos 16:17; Romanos 13:12; 2 Corintios 10:5; 1 Pedro 5:7.

2. Estudia estas referencias sobre la acción ofensiva de “desechar”:

Romanos 13:12, 14; 1 Corintios 5:13; 13:11; Gálatas 3:27; Efesios 4:22-24; 6:11; Colosenses 3:8-14.

3. Estudia estas referencias sobre la acción ofensiva de “tomar”:

1 Corintios 3:10; 8:9; 10:12; Gálatas 5:15; Efesios 6:13, 17; 1 Timoteo 4:16; Hebreos 3:12.

4. Como aprendiste en este capítulo, debes participar en la guerra agresiva para vencer al enemigo. Debes “dejar”o permitir ciertas cosas en tu vida espiritual si has de ser victorioso. Estudia las siguientes referencias y completa el gráfico registrando lo que la Biblia dice que has de “dejar”o permitir en tu vida:

Referencias

Lo que hemos de “permitir”

Mateo 5:16

Juan 4:1, 27

Romanos 13:1, 12-13

Romanos 14:5, 13, 16, 19

1 Corintios 3:18-21

1 Corintios 10:8-9

2 Corintios 7:1

2 Corintios 10:17 Gálatas 5:26                                                        

Efesios 4:26-31

Efesios 5:3, 6, 33

Filipenses 1:27

Filipenses 2:3, 5

Filipenses 3:15-16

Filipenses 4:5-6

Colosenses 3:15-16

Colosenses 4:6

1 Tesalonicenses 5:6-8

I1 Timoteo 2:19

Hebreos  4:1, 14, 16

Hebreos  6:1

Hebreos  10:22-24

Hebreos  12:1

Hebreos  13:1, 5, 15

Santiago  1:5-9

Santiago  3:13

Santiago  4:9

Santiago  5:13

1 Pedro  3:3-4, 10-11

1 Pedro  4:11, 15, 16, 19

1 Juan  2:24

1 Juan  3:7, 18

1 Juan  4:7

PARALELOS NATURALES DE LA GUERRA ESPIRITUAL >>>