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Luis Palau Responde Testimonios Reales Otros Temas Relacionados |
“Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos. . .” Lucas 16:23 LOS TERRORES DEL INFIERNO La doctrina del infierno es una de las más olvidadas de toda la Escritura. Cuando hoy se menciona el infierno, generalmente es ridiculizado, como si toda la idea del infierno estuviera tan pasada de moda que sólo los ingenuos e ignorantes pudieran creer que un lugar así realmente exista. Esto no es difícil de entender. El hombre natural aborrece la idea de tener que dar cuenta de su vida delante de un Dios santo, él (el hombre natural), ama el pecado y no quiere vivir sin él. La mente no regenerada presenta una objeción tras otra con tal de no encarar la realidad del infierno. El ser humano vive su vida pensando que si ignora una dificultad por un determinado tiempo puede que ésta desaparezca. Hasta los líderes religiosos tenidos por conservadores comienzan ahora a atacar la idea del infierno. Dejemos que los hombres hagan lo que les plazca, seguros de que las frívolas objeciones de los necios no conseguirán destruir la realidad del infierno. En medio del clamor que busca aniquilar el infierno están aquellos que creen que la Biblia es verdad, estos deben pararse y hablar. Meditar en los terrores del infierno puede ser uno de los ejercicios mas importantes que puedas hacer en esta vida. Si "el que oye el sonido de la trompeta no se da por advertido, y viene una espada y se lo lleva, su sangre recaerá sobre su cabeza" (Ezequiel 33:4). Pido el favor de que el lector se tome el tiempo de leer este librito hasta el final. ¿Por qué debería uno preocuparse por el infierno? ¿Por qué gastar tiempo
leyendo sobre el infierno? Son varias las razones que nos muestran el beneficio
de hacerlo: Oír de los terrores del infierno puede chocar a la consciencia y
despertarle de su falsa seguridad. Saber del infierno contribuye a detener al
hombre de su camino de pecado. Tanto el piadoso como el malvado son persuadidos
de no pecar cuando recuerdan regularmente los terrores del infierno. No es lo que oímos solamente lo que contribuye a forjar nuestra creencia, lo
que no oímos también contribuye a formar nuestro sistema de creencias.
Únicamente el Espíritu Santo puede presentar a nuestros corazones los terrores
del infierno de tal modo que los sintamos tan reales como nunca antes. LA NECESIDAD DEL INFIERNO Muchos de los que hoy día se burlan del infierno, probablemente lo hacen por
varias razones. Primariamente se trata de un deseo de estos de continuar en sus
propios caminos de pecado sin tener sus conciencias preocupadas con la idea de
las consecuencias de sus acciones. No quieren oír que lo que están haciendo está
mal. No quieren oír que sus pecados serán castigados. Alguien pudiera objetar:
"El tormento eterno en el infierno, ¿no es inconsistente con un Dios
misericordioso y amante? No vemos el mal tan grande que hay en el menor de los pecados ni entendemos la santidad de Dios, su justicia y su ira. Si viéramos el pecado como la maldad más grande en el mundo y nos diéramos cuenta de que cada pecado es un rechazo del gobierno de Dios sobre nosotros, una burla, una bofetada en su rostro, lanzarle estiércol a Él, comenzaríamos a comprender un poco de lo que nuestro pecado representa para Dios. Cada vez que pecamos erigimos un dios rival en nuestro corazón, en la forma de nosotros mismos o de nuestro vicio más querido. El pecado rechaza al Creador como Dios y pone la criatura en su lugar. Si pudiéramos entender la santidad de Dios y lo que significa ser santo, puro, perfecto, justo, incontaminado, limpio hasta del menor pecado, tendríamos una idea mejor de por qué Dios aborrece tanto el pecado. La santidad absoluta no puede tolerar el menor de los pecados. "Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio" (Habacuc 1:13). Si pudiéramos comprender la gloriosa santidad de Dios y su pureza, así como
la abominable naturaleza del pecado, entonces no tendríamos problemas con la
necesidad absoluta del infierno." Más engañoso que todo, es el corazón, y sin
remedio; ¿quién lo comprenderá?" (Jeremías 17:9). El corazón humano está
enfermo, es malvado, engañoso. La corrupción del corazón hace que el ser humano
sea engañado respecto a la fealdad del pecado y muchas otras cosas mas. La
naturaleza infinita de Dios. Para entender lo que el pecado es realmente tenemos
que verlo a través de los ojos de Dios. Dios es un ser infinito y eterno. Cada
acto pecaminoso es cometido contra un Dios infinito y santo. Uno de los predicadores más grandes que jamás haya existido, Jonathan
Edwards, escribió: "La gloria de Dios es el mayor bien; es el fin supremo de la
creación, es de más importancia que cualquier otra cosa. Pero hay un modo
mediante el cual Dios se glorificará a si mismo, a saber, la destrucción eterna
de los impíos, que glorificará Su justicia. Entonces se presentará como un
gobernador justo de este mundo. La justicia vindicativa de Dios se presentará
estricta, puntual, asombrosa, terrible y por tanto
gloriosa". UNA DESCRIPCIÓN DEL INFIERNO El infierno es un horno de fuego inextinguible, un lugar de tormento eterno, donde sus víctimas son atormentadas tanto en sus cuerpos como en su mentes, conforme a sus naturalezas pecadoras, los pecados actuales cometidos y la cantidad de luz espiritual ofrecida y rechazada por ellos. El infierno es un lugar de donde la misericordia y la bondad de Dios han sido retiradas; donde la ira de Dios es revelada como un fuego consumidor, terrorífico; donde los impíos viven con sus vicios sin poder realizarlos en un tormento sin fin. En Mateo 13:47-50, el Señor Jesús narró una parábola sobre el juicio. En los
versículo 49 y 50, el Señor describe el destino de los malvados: "Así será el
fin del mundo; los ángeles saldrán y sacarán a los malos de entre los justos, y
los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de
dientes".Al examinar las palabras del Señor lo primero que deberíamos notar es
que el infierno se describe como un horno de fuego. El horno de Nabucodonosor
(del que se nos habla en el Antiguo Testamento) fue calentado siete veces más de
lo acostumbrado y es descrito como "un horno de fuego ardiente" (Daniel 3:23).
Juan el Bautista habló de "fuego inextinguible" (Lucas 3:17) y Apocalipsis
describe el infierno como "lago de fuego que arde con azufre" (Apocalipsis
19:20). El infierno es comparado a Tofet en Isaías 30:33. Tofet era el lugar donde
los judíos idólatras sacrificaban a sus hijos al dios pagano Moloch,
arrojándolos al fuego dispuesto para ello. Día y noche se oían en ese lugar
quejidos y lamentos, como día y noche se oirán quejidos, lamentos y llanto en el
infierno. Isaías habla de "el soplo del SEÑOR, como torrente de azufre"
encendiendo el infierno. Hay suficiente evidencia en la Escrituras para
demostrar que Dios mismo será el fuego del infierno. Hebreos 12:29 dice:
"Nuestro Dios es fuego consumidor". Los impíos de la tierra ignorantemente
bailan de alegría cuando el predicador habla del amor y misericordia de Dios,
pero no se beneficiarán ni de lo uno ni de lo otro si no se arrepienten. Para
ellos Dios será fuego consumidor. Hebreos 10:30-31 advierte: "Pues conocemos al
que dijo: Mía es la venganza, yo pagaré. Y otra vez: El Señor juzgará a su
pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!" ¡Es horrendo,
terrible, caer en las manos del Dios vivo! Queremos notar cuidadosamente lo que la Escritura dice acerca de Divas y su
condición, pues tenemos mucho que aprender de él sobre el infierno. Los
versículos 23 y 24 indican que Divas estaba "en tormento". ¿Cuál es el
significado de estar en tormento? Este tormento, se refiere por igual al
tormento padecido por el cuerpo como por el alma. Como hemos visto, el cuerpo
humano será atormentado en un horno de fuego. Cada parte del cuerpo sentirá el
dolor ocasionado por ese fuego. La consciencia del ser humano también será atormentada en el infierno. La
consciencia es el gusano que no muere, del cual habla la Escritura (Marcos 9:48;
Isaías 66:24). A Divas se le dice: "recuerda que durante tu vida". Los hombres
serán atormentados físicamente con un dolor intenso, pero también serán
atormentados por su propia memoria. Recordarán las veces que escucharon la
alarma y, no haciéndole caso, se burlaron de ella. Recordarán las veces que
fueron advertidos y llamados a arrepentirse, o que se les dijo que era imposible
recibir las bendiciones del cielo sin someterse a Cristo como Señor, pero no
hicieron caso. Serán atormentados al ver, a distancia (tal como lo hizo Divas),
las glorias del cielo y saber que están condenados para toda la eternidad. Serán
atormentados por deseos insatisfechos (Divas no puede recibir ni siquiera una
gota de agua que refresque su lengua). Serán atormentados por el hecho de saber
que nunca escaparán del infierno (a Divas se le dice: "de modo que los que
quieran pasar de aquí a nosotros no puedan"). Serán atormentados por los gritos,
lamentos y maldiciones de los condenados a su alrededor. El tormento más cruel
que un hombre pueda experimentar aquí en la tierra es como la picada de una
mosca comparado a los tormentos del infierno. LA ETERNIDAD DEL INFIERNO El aspecto más terrorífico del infierno es el de su duración. El infierno es eterno, es decir, para siempre, sin fin. ¿Puedes entender la eternidad? Ninguna fórmula o ecuación matemática puede explicarla. Tu mente no puede concebir la eternidad, y, sin embargo, es real a pesar de todo. Este solo aspecto del infierno debería hacer que los hombres gritarán en arrepentimiento. No es extraño que los escépticos de todos los tiempos hayan atacado la naturaleza eterna del infierno, sustituyéndola por doctrinas como la aniquilación de los incrédulos. Echemos una mirada más a las Escrituras para verificar la naturaleza eterna del infierno y tratar de entender mejor la eternidad. Después miraremos por qué tiene que ser eterno el infierno. "Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 20:10). Este versículo nos muestra con claridad la duración del infierno. El infierno es por los siglos de los siglos. ¿Podría usarse una afirmación más tajante que esta? Si el Espíritu de Dios quiso comunicar a los seres humanos la naturaleza eterna del infierno, ¿que puede comunicar esto mejor que la expresión "por los siglos de los siglos"? La Escritura no contiene otra mayor expresión que denote eternidad sino "por los siglos de los siglos", porque es la misma afirmación que se aplica a la existencia eterna de Dios mismo: "Al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos" (Apocalipsis 4:9). ¿Hay quien dude de que Dios vivirá por toda la eternidad? ¿Por qué, entonces, dudas que el infierno permanecerá toda la eternidad siendo que se utiliza la misma expresión para ambos?" No es mucha la idea que podemos hacernos de esta cuestión, pero, para ayudarles en su manera de concebirla, imagínense en medio de una hoguera o de un gran horno, donde su dolor sea mucho más grande que el ocasionado por el roce accidental de un carbón ardiendo, puesto que su calor es superior. Imaginen también que sus cuerpos sean retenidos en ese lugar durante un cuarto de hora, en plena consciencia, ¡cuán grande el horror de entrar en semejante horno! ¡Y que largo les parecería ese cuarto de hora! Después de haberlo soportado durante un minuto, que insufrible sería pensar que todavía faltaban otros catorce. Pero, ¿cuál sería el efecto producido en sus almas, si ustedes supiesen que tendrían que permanecer en ese tormento durante veinticuatro horas... o un año entero... o miles de años? Oh, entonces, cómo se hundirían sus corazones si supieran que habrían de sufrirlo año tras año, ¡qué no habría final! Sin llegar nunca al final! ¡Que después de un millón de millones de siglos, su tormento no estaría más cerca de su final que al principio, y que nunca serán liberados! Pero el tormento en el infierno será inmensamente superior a lo que esta ilustración representa. "El Señor Jesús, describiendo el día del gran juicio final, se refiere a la separación de los impíos de los justos con estas palabras: "Y éstos irán al castigo eterno, pero los justos a la vida eterna" (Mateo 25:46). ¿Hay alguien que niegue que el cielo exista eternamente? ¿Tendrá fin algún
día futuro, la bendición de los justos en el cielo? En Mateo 11:24 Cristo dice: "Os digo que en el día del juicio será más
tolerable el castigo para la tierra de Sodoma que para ti". Los versículos de
Mateo indican que la gente de Cafarnaúm recibirá mayor castigo en el día del
juicio que aquellos que vivieron en la depravada Sodoma. Los versículos de Lucas
hablan de una distinción en el juicio basada en la cantidad de luz recibida:
algunos recibirán muchos azotes mientras que otros recibirán pocos. Quienes
cometen mayores o más pecados que otros recibirán mayor castigo en el infierno
(Juan 19:11). Los hipócritas religiosos, aquellos que profesan la fe cristiana,
pero no son realmente cristianos, serán más severamente castigados que el resto
(Mateo 23:14-15). El Señor dijo de Judas Iscariote: "Mejor le fuera a ese hombre
no haber nacido" (Mateo 26:24). ¿Cómo se podrían hacer estas afirmaciones si
fuera cierto que la aniquilación es lo único que hay después de la muerte? La
presencia de diferentes grados de castigo sólo tiene sentido a la luz de la
capacidad de sentir el castigo. ¿De qué modo puede decirse que hubiera sido
mejor para Judas no haber nacido si la aniquilación es todo lo que le esperaba?
La aniquilación o extinción no es castigo en absoluto. Cada vez que el incrédulo
peca aumenta el nivel de su tormento en el infierno. La persona que peca el
doble que otra con similar luz, recibirá el doble de castigo. Cada día que el
pecador continúa viviendo y respirando aquí en la tierra sin arrepentirse añade
a su castigo en el infierno. Romanos 2:5 dice: "Mas por causa de tu terquedad y
de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y
de la revelación del justo juicio de Dios". El Señor Jesús exhortó a los justos
a hacerse tesoros en el cielo antes que en la tierra. Los impíos aumentan su ira
y tormento futuro en el infierno cada momento que continúan pecando. Añaden a su
castigo diariamente. Christopher Love emplea una ilustración para tratar de ayudarnos a entender
lo que significa la eternidad: "Supongan que todas las montañas de la tierra
fueran montañas de arena, y que más y más montañas fueran añadidas hasta
alcanzar el cielo, y que un pajarito puede tomar un grano de arena cada mil años
de esa gigantesca montaña. Serían necesarios innumerables millones de años antes
de que toda esa masa de arena desapareciera, y aun así este proceso de tiempo
llegaría a un final, y sería una dicha para el hombre si el infierno no durara
más que ese tiempo; pero esta es la miseria del hombre en el infierno, no tendrá
más oportunidad de salir después de haber transcurrido millones de años que
cuando fue arrojado allí al principio; porque su tormento se prolongará por la
eternidad, sin fin, por cuanto el Dios que castiga es eterno".Anteriormente
consideramos la necesidad del infierno o la razón de que tuviera que existir un
lugar como ése. Ahora analizaremos la razón por la que el infierno no sólo tiene
que existir sino que debe existir eternamente. ¿Cuál es la necesidad por la que
el infierno tenga que ser eterno? Son varias las respuestas que podemos explorar
brevemente. La primera razón a considerar es la que Christopher Love acaba de
mencionar. El Dios que condena es un Dios eterno. "La eternidad del infierno se
basa en la naturaleza de Dios". Los hombres no pueden dar nada a cambio de su pecado. Ninguna cantidad de
castigo en el infierno, no importa lo mucho que dure, puede nunca expiar los
pecados. Es imposible, por tanto el infierno debe ser eterno. En tercer lugar,
el infierno ha de ser eterno porque las Escrituras dicen que el gusano que
corroe la consciencia del hombre en el infierno nunca muere. "Su gusano no
morirá, ni su fuego se apagará" (Isaías 66:24). APLICACIÓN PARA LOS CREYENTES Y LOS NO CREYENTES Los profetas del Antiguo Testamento nos avisan constantemente de los peligros
del infierno: "¿Quién de nosotros habitará con el fuego consumidor? ¿Quién de
nosotros habitará con las llamas eternas?" (Isaías 33:14). "En presencia de su
indignación, ¿quién resistirá? ¿Quién se mantendrá en pie ante el ardor de su
ira? Su furor se derrama como fuego" (Nahum 1:6). Pecador, ¿eres tan arrogante
como para pensar que puedes soportar la ira de Dios cuando sea derramada en toda
su capacidad sobre ti? Es posible que pienses que el infierno no es tan caliente
como se pinta y que podrás soportarlo bastante bien. El cristianismo no consiste en palabras o afirmaciones piadosas o creencias intelectuales, sino en un corazón nuevo y una nueva vida apartada del pecado y dedicada a la gloria de Dios. Si tu corazón y tu vida no han sido cambiados por Dios, aún estás en tus pecados. Si estás viviendo en abierta desobediencia a la Palabra de Dios y eres indiferente a ello, no tienes ningún derecho a creer que vas a ir al cielo, por el contrario, estás en camino del infierno. Arrepiéntete de todos tus pecados y vuélvete a Jesucristo y ríndete a Él como Señor. Presta atención a las palabras de Cristo: "Si tu ojo te es ocasión de pecar, arráncatelo y échalo de ti. Te es mejor entrar en la vida con un ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno de fuego" (Mateo 18:9). "Nada menos que el negarse por completo a uno mismo, abandonar el ídolo más acariciado, abandonar el hábito pecaminoso más acariciado -figurativamente representado como cortar la mano o arrancar un ojo- es lo que Cristo exige de todo aquel que quiere tener comunión con él". Recuerda que la dificultad que conlleva abandonar todo por Cristo no es nada comparada con pasar toda la eternidad en el infierno. No creo que nadie se espante por la idea de ir al cielo, pero sí de ir al
infierno, de tal modo que pudiera comenzar a buscar a Dios de todo corazón y a
implorar la misericordia divina. El ser humano está en el borde mismo del abismo
del infierno, pronto a caer precipitado en él, y aún así, completamente
inconsciente de semejante peligro. Si oír hablar del infierno puede conseguir
que personas insensibles a su real situación consideren las verdades eternas,
entonces, predicar sobre el infierno es bastante beneficioso. Es mejor
considerar ahora el infierno, mientras vivas; y ser aterrorizado por esto, que
no tener que soportarlo luego.
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