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Lee en Biblia en siguiente texto en forma
audible: Mateo
23:23.
Memoriza este
versículo:
Génesis 14:20 ‘Entonces Abraham entregó el
diez por ciento de todo’.
Discusión posterior
a la lectura:
¿Acaso espera Dios demasiado de nosotros
cuando nos pide que devolvamos el diez por
ciento?
Asignación previa
al próximo encuentro:
Calcula qué porcentaje de
tus ganancias gastas en cosas que nos son
indispensables.
Asignación escrita:
coloca en una
página cuáles crees que son las razones por
las cuales Dios desea que le devolvamos 10 %
de nuestros ingresos.
Medita
cuidadosamente en cada una de las palabras
de este versículo:
Malaquías 3:10
Habiendo visto
previamente que la manera en que expresamos
nuestra fe con respecto a nuestras finanzas
es apoyando con nuestro dinero la causa de
Dios; y tras haber considerado la
ilustración bíblica de la siembra y la
cosecha, de dar y recibir, en la siguiente
sección consideraremos en detalle la
dinámica de la dádiva.
En esta sección
estudiaremos el asunto de cuánto espera Dios
de cada uno de sus hijos. Un buen ejemplo de
ello es la historia de la viuda pobre
registrada en Marcos 12:41-44. Tal y como
antaño, Jesús hoy también esta observando a
cada dador y sabe exactamente cuánto cada
persona ha ofrendado ( o no) en beneficio
del avance de la obra de Dios.
Por ejemplo, la
próxima vez que el plato de la ofrenda sea
circulado en tu iglesia, porqué no imaginar
que Jesús en persona es quién recoge la
ofrenda, dado que en la realidad él esta
viendo cuánto cada persona esta dispuesta a
dar!
El segundo aspecto a
considerar en la historia es que Jesús
estaba más preocupado con cuánto la gente
retenía para sí, que con cuánto habían
entregado. Por ejemplo, la viuda había dado
menos que todos los demás, sin embargo
recibe las palabras más encomiables por
parte de Jesús porque había sido la que
menos había retenido para proveerse para sus
necesidades lo que constituía un auténtico
sacrificio..
Por último, cabe
concluir que Dios trata con cada uno de
nosotros de manera individual en el área
financiera, basándose en porcentajes y en
nuestra habilidad de dar. Aquellos que más
tienen, son llamados a entregar mucho más
que aquellos que están más limitados, siendo
que Dios trabaja de acuerdo a porcentajes,
nadie tiene ventaja sobre otros.
Si Dios hubiera
establecido un monto fijo, entonces seria
mucho más fácil para unos alcanzarlo que
para los otros. El principio que establece
que el pueblo de Dios entregue de acuerdo a
sus habilidades y en proporción a sus
ingresos, está presente en varios pasajes de
las escrituras que tratan el asunto del
dinero.
Hechos 11:29 ‘Lo discípulos, cada uno de
acuerdo a sus habilidades, decidieron
proveer ayuda para los hermanos viviendo
en Judea’
Gálatas 6:9 ‘Por lo tanto, en tanto que
tengamos la oportunidad, hagamos el bien
a toda la gente’
Deuteronomio 16:10 ‘Entonces, celebrad
la Fiestas de los Tabernáculos para
Jehová vuestro Dios, dando ofrenda
liberal proporcional a las bendiciones
que el Señor tu Dios te ha entregado’.
Deuteronomio 16:17 ‘Cada uno deberá
traer un regalo en proporción a la
manera en que Jehová te ha bendecido’.
La Biblia más adelante
indicará que dicho porcentaje que Dios
espera que invirtamos en Él y en su reino es
el 10 % o lo que es más conocido el diezmo.
Este principio aparece por primera vez en la
Biblia en Génesis 14:20 cuando Abraham, tras
salir triunfante de la batalla contra los
que habían tomados cautivos a Lot, comparte
una décima parte del botín obtenido con el
rey de Salem _ Melquisedec, incidente que
luego se mencionará más adelante en Hebreos
7:4. En Génesis 28:22
Vemos a Jacob también
quien se compromete a devolverle a Dios el
diezmo de cualquier cosa que Dios pusiese en
sus manos. Note que Abraham y Jacob
diezmaron aun antes que la ley fuese
entregada de manera que esta práctica no
está ligada ni al principio o al final de la
ley pues la predata.
Sin embargo, cuando la
ley fue introducida, también lo fue el
mandato a entregar los diezmos, tal y como
lo muestran los siguientes pasajes bíblicos:
Levíticos 27:30 ‘Un diezmo de todo lo
que produce la tierra, ya sea grano del
suelo o frutos de los árboles, pertenece
a Dios y es santo para el Señor.
Números 18:21 ‘A los Levitas yo les doy
todos los diezmos de Israel cual
herencia ’
Malaquías 3:10 ‘Traed todos los diezmos
a los depósitos’.
Hebreos 7:5 ‘Ahora, la ley requiere de
todos los descendientes de Leví que
recibieron el sacerdocio, que recojan
los diezmos de la gente‘.
Dado que el diezmo no
tiene su origen en la ley, tampoco termina
con ella. Jesús asumió que sus seguidores
habrían de ser dadores, por ejemplo Mateo
6:2 dice cuando des ( y no si es que das) en
Mateo 23:23 Él encomia a los fariseos por su
fidelidad al entregar los diezmos aunque no
por sus motivos.
Aun cuando Jesús
reservó las palabras más duras contra los
fariseos, al considerar el área del diezmo
Él pronuncio su aprobación. Pareciera que no
sólo Dios trabaja en porcentajes, sino que
el porcentaje que Él nos invita a devolver
es el 10 %.
Dado que el sistema de
Dios esta basado en porcentajes, nadie puede
reclamar que le es imposible devolver el
diezmo, pues lo que le toca devolver es
proporcional a su ingreso, por lo que el
pobre no esta más recargado que el rico.

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