En
Su Biblia Lea Esto en Voz Alta:
1 Timoteo 6:3-10
Memorice Este Versículo:
Santiago 4:3: “Pedís, y no recibís,
porque pedís mal, para gastar en
vuestros deleites”.
Después Discuta Esto:
¿Es más fácil para Dios poner dinero en
las manos de su pueblo o conseguir que
ellas dejen que se vaya?
Algo Para Hacer Antes de
la Próxima Vez:
Trate de distinguir qué son necesidades
y qué son lujos en su vida en este
momento.
Trabajo Escrito de Diploma:
Escriba en una página el porqué todos
los Cristianos deben tener sus
necesidades satisfechas.
Medite Palabra Por
Palabra En Este Versículo:
Colosenses 1:12
En
Mateo 12:25-28,
Jesús identifica los dos Reinos que
existen en el mundo espiritual
invisible: - el Reino de Satanás y el
Reino de Dios. Aquellos que no son
Cristianos están en el Reino de Satanás
y laboran bajo su tiranía, mientras que
los Cristianos están en el Reino de Dios
y están bajo su amor y protección.
Cuando alguien se convierte en
Cristiano, es trasladado espiritualmente
desde el Reino de Satanás e introducido
en el Reino de Dios, y como ciudadano de
este nuevo reino es elegible para gozar
de los privilegios del Reino. Por
ejemplo,
Colosenses 1:12-13, dice:
“con gozo dando
gracias al Padre que nos hizo aptos
para participar de la herencia de
los santos en luz; el cual nos ha
librado de la potestad de las
tinieblas, y trasladado al reino de
su amado hijo”.
Como resultado de nuestra entrada en el
Reino de Dios, ciertamente, nosotros
heredamos privilegios financieros
específicos. La sección más larga y más
importante de la Biblia en relación al
dinero es 2
Corintios Caps. 8 y 9, y
cualquiera que desea probar a Dios en el
área de dar debe tratar esto como un
texto fundamental.
De
este texto es que nosotros podemos hacer
una sentencia fundamental – DIOS NOS
PROSPERA PARA LLENAR NUESTRAS
NECESIDADES.
Las tres escrituras de abajo indican que
como pueblo de Dios nosotros tenemos
todo el derecho de creer que Dios
llenará nuestra necesidades como todo
buen Padre lo haría, y que nosotros no
debemos tener miedo a la pobreza, a la
escasez o a la inseguridad.
2 Corintios 8:14:
“sino para que en este tiempo, con
igualdad, la abundancia vuestra
supla la escasez de ellos, para que
también la abundancia de ellos supla
la necesidad vuestra, para que haya
igualdad”.
2 Corintios 9:8: “Y
poderoso es Dios para hacer que
abunde en vosotros toda gracia, a
fin de que, teniendo siempre en
todas las cosas todo lo suficiente,
abundéis para toda buena obra;”
2 Corintios 9:12:
“Porque la ministración de este
servicio no solamente suple lo que a
los santos falta, sino que también
abunda en muchas acciones de gracias
a Dios;”
Adicionalmente, en la gran sección de
dar en Filipenses
4:10-19 Paulo menciona en el
versículo 19 la forma en que sus
necesidades son satisfechas por los
Filipenses y él les recompensa el favor
diciendo con confianza: “Mi Dios, pues,
suplirá todo lo que os falta conforme a
sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.
Desafortunadamente, mucha gente lee este
versículo de forma equivocada y piensa
que dice que Dios llenará nuestras
codicias en lugar de nuestras
¡necesidades!
Al
torcer este versículo, la gente comienza
a demandar de Dios carros y casas
lujosos. Tomado en su contexto, este
versículo habla de las necesidades
inmediatas y de un estilo de vida
confortable, pero no extravagante; y
ciertamente que no le da a usted un
cheque en blanco para cambiarlo en el
Banco del Cielo.
Continuando hacia adelante, la segunda
sentencia que podemos establecer es que:
DIOS NOS PROSPERA PARA LLENAR NUESTRAS
NECESIDADES, NO NUESTROS DESEOS
EGOÍSTAS.
Tristemente, es este punto el que ha
causado mucho daño al cuerpo de Cristo;
en particular, los Cristianos
Occidentales han presentado el
Cristianismo como un esquema de hacerse
ricos rápidamente.
Paulo advierte a Timoteo acerca de esta
clase de gente en
1 Timoteo 6:3-5 y declara que
éstos está promoviendo una falsa
doctrina y han sido apartados de la
verdad cuando ellos piensan y arguyen
que la piedad es un medio para sacar
ganancias.
Santiago además arguye que las oraciones
de esa gente no alcanzan el trono de la
gracia al creer que Dios está más
imbuido en el placer y el ocio que en la
tarea de satisfacer un mundo de
necesidades.
Santiago 4:3,
“Pedís, y no recibís, porque pedís
mal, para gastar en vuestros
deleites”.
¿No tiene Dios suficientes Cristianos
bombardeando su precioso trono de la
gracia con demandas por dinero para
carros lujosos y posesiones en oposición
al dinero requerido para ayudar a las
viudas, huérfanos y a los dignos
pobres?
Este es un obstáculo en que mucha gente
cae en las trampas de que Paulo le
advierte a Timoteo en
1 Timoteo 6:9-10,
que es cuando ellos experimentan la
prosperidad de Dios, y que en lugar de
llevar un estilo de vida básico y de dar
el exceso al trabajo de Dios, se lo
gastan en ellos mismos, a expensas del
errante, el pobre, la viuda y el
huérfano. ¡Una cosa es para Dios poner
dinero en las manos de su pueblo, y otra
cosa es lograr que lo suelten!
Paulo dice en 1
Timoteo 6:8 que debemos estar
contentos con la comida y la ropa – ¿no
es cierto que muy pocos Cristianos
pueden decir que ellos están contentos
con la comida y la ropa y que son muy
felices de invertir el exceso en la
labor de Dios?´´´´