En Su Biblia Lea Esto en Voz Alta:
2 Corintios 5:9-10
Memorice Este Versículo:
Romanos 14:12:
“De manera que cada uno de nosotros
dará a Dios cuenta de sí.”
Después Discuta Esto:
¿El día del
juicio, cómo nos considerará Jesús
responsables de nuestros asuntos
financieros?
Algo Para Hacer Antes de la Próxima
Vez:
Busque a la clase de gente que Jesús
llama sus hermanos en Mateo 25:31-46
(el hambriento, el enfermo, el
prisionero) y déles algo.
Trabajo Escrito de Diploma:
Escriba una página en qué se
distingue una oveja de un cabrito en
Mateo 25:31-46.
Medite Palabra Por Palabra En Este
Versículo:
Hebreos 9:27.
En 2 Corintios
5:10, Paulo habla de los 2
compromisos universales que cada uno
tiene, efectivamente, la muerte y el
juicio, y como creyentes le daremos
cuenta a Jesús por la manera en que
vivimos nuestras vidas Cristianas.
En efecto, Jesús habló varias
parábolas acerca del día del juicio
y revela que una de las mayores
áreas en que tendremos que dar
cuentas a El es la manera en que
manejamos el dinero.
Esta sección busca develar el hecho
que con la prosperidad viene
incrementada la responsabilidad.
Quizá si esta verdad fuera mejor
entendida en el cuerpo de Cristo,
entonces un flujo de dinero se
movería de las rebosantes cuentas de
banco personales y de las iglesias
hacia la obra de Dios.
Una de las principales parábolas que
Jesús habló en relación al dinero y
al día del juicio es la parábola del
siervo fiel en
Mateo 25:14-30. Aquí, los dos
siervos que habían sido diligentes y
fieles con el dinero que se les
había confiado fueron elogiados,
pero la persona que no había sido
activa en buscar cómo poner a
trabajar el dinero que le había sido
confiado fue condenado el día de la
rendición de cuentas.
¿Significa esto que los Cristianos
que han ingresado en la prosperidad
de Dios, automáticamente recibirán
un “Bien hecho, bueno y fiel
siervo”, o hay más que eso? Bien, si
leemos el siguiente versículo (Mateo
25:31), Jesús habla otra
parábola acerca del día del juicio y
da otra idea más sobre el rol de la
responsabilidad y el dinero.
Aquellos que fueron justificados
fueron quienes verdaderamente habían
dado algo de su tiempo, dinero y
habilidades para ayudar al perdido,
el último y el menos importante de
la sociedad; aquellos que fueron
condenados, fueron quienes no
hicieron nada.
¿Es irrazonable sugerir que la mayor
parte del ministerio, para los que
no son privilegiados, es que la
gente gaste dinero en comida para el
hambriento, bebida para el sediento,
hospitalidad para el extranjero,
vestido para el desnudo, medicina
para el enfermo y regalos para el
prisionero?
En efecto, ¿acaso Jesús no
justificará y elogiará a quienes han
sido fieles en invertir dinero en
obras de afuera, tales como las
descritas en
Mateo 25:34-36, mientras que
condena a aquellos que reclamaron
haberle conocido pero que no
probaron su devoción a El
invirtiendo sus dineros en Su obra
en la tierra?
Estas dos parábolas en
Mateo capítulo
25, acerca del día del juicio
y el dinero, por lo tanto, parecen
indicar que el dinero es el área
principal de la responsabilidad.
Dios está esperando que su pueblo
sea diligente y fiel en el dinero
que ellos tienen, de tal forma que
incrementen lo que les ha sido dado,
y Dios, además, está esperando que
su pueblo utilice su dinero para
invertir en las vidas de aquellos
que están al margen de la sociedad y
que los traigan a Su Reino.
De hecho, Jesús dice otra parábola
en Lucas
19:12-27, que es muy similar
a la parábola del siervo fiel. El
mismo tema se desarrolla en esta
parábola en que la gente es
encargada con la tarea de poner el
dinero a trabajar (versículo
13) y es eventualmente
juzgada de acuerdo a ello.
Santiago también da una reprensión
punzante a los “Cristianos” ricos
que no hacen nada con sus riquezas y
declaran que ellos tienen una fe
hasta la muerte (es muy semejante a
la forma en que Jesús expone a los
hipócritas en
Mateo 25:40-43).
Santiago 2:15-16,
dice: “Y si un hermano o una hermana
están desnudos, y tienen necesidad
del mantenimiento de cada día, y
alguno de vosotros les dice: Id en
paz, calentaos y saciaos, pero no
les dais las cosas que son
necesarias para el cuerpo, ¿de qué
aprovecha? Así también la fe, si no
tiene obras, es muerta en sí misma.”
En su primera carta, el apóstol Juan
se une a Santiago en su reprensión a
los “Cristianos” ricos que no
invierten su dinero en el pueblo
sufrido y necesitado y pregunta que
dónde está el amor de Dios en sus
vidas. 1 Juan
3:17: “Pero el que tiene
bienes de este mundo y ve a su
hermano tener necesidad, y cierra
contra él su corazón, ¿cómo mora el
amor de Dios en él?”
Los versículos en
Juan 2:15 y 1
Juan 3:17, lamentablemente,
hoy son aplicables a millones de
Cristianos ricos. Ellos oyen
informes del campo de las misiones y
ven en sus televisores un mundo de
necesidad, especialmente entre sus
compañeros creyentes, y no hacen
absolutamente nada acerca de ello.
El día del juicio está llegando y el
rico tiene una responsabilidad
incrementada hacia el Hijo de Dios
resucitado. Aquellos que han
invertido en el Rey y su Reino serán
llamados “Buenos y fieles siervos”
(Mateo 25:23).
Aquellos que no lo hayan hecho,
serán declarados de tener una fe
muerta y sin el amor de Dios en sus
corazones.
Seguramente será algo espectacular
el día del juicio en que muchos
Cristianos, que han exhibido todas
las galas externas de religiosidad y
respetabilidad, vengan delante el
trono del Rey Jesús. 1 Samuel 16:7
dice: “...pues el hombre mira lo que
está delante de sus ojos, pero
Jehová mira el corazón”. Muchos
miembros de iglesias respetables que
no han cuidado de los pobres, las
viudas y los huérfanos van a ser
expuestos y tendrán un rudo
despertar.
¿Qué pasaría si usted muere esta
noche y tiene que dar cuentas a
Jesús por sus asuntos financieros?
¿está usted preparado para que Su
juicio de todo conocimiento venga en
contra de sus finanzas? ¿Podría El
decirle a usted: “Bien hecho bueno y
fiel siervo” por la forma en que
usted ha manejado su dinero?.
Tendremos que dar cuentas de cómo
ganamos y cómo gastamos hasta el
ultimo centavo que hayamos tenido en
nuestra posesión. Esto nos debe
llevar a pensar muy cuidadosamente
acerca de cómo gastamos nuestro
dinero y la forma en que manejamos
nuestros asuntos financieros.
Muchos Cristianos el día del juicio
se lamentarán de haber tenido
grandes cantidades de dinero, debido
al hecho de su infidelidad en sus
asuntos financieros. Todo lo que les
traerá será una responsabilidad
incrementada y la pérdida de la
recompensa celestial.
La Biblia advierte que si buscamos
las bendiciones de Dios, debemos
hacerlo en el conocimiento pleno de
la muerte, el juicio y las
recompensas celestiales, y usar
nuestro dinero con estos hechos en
mente.
Romanos
14:10,12: “… Porque todos
comparecemos ante el Tribunal de
Cristo...De manera que cada uno
de nosotros dará a Dios cuenta
de sí.”
Hebreos 9:27: “Y
de la manera que está
establecido para los hombres que
mueran una sola vez, y después
de esto el juicio.”