En Su Biblia Lea Esto en Voz Alta:
Lucas 16:13
Memorice Este Versículo:
Lucas 11:41: “Pero dad limosna de lo
que tenéis, y entonces todo os será
limpio.”
Después Discuta Esto:
¿Cuál es la mayor
amenaza para la iglesia: la
persecución o el materialismo?
Algo Para Hacer Antes de la Próxima
Vez:
Ore para que Dios le muestre a usted
aquellas áreas de su vida en que
usted está venerando el dinero.
Trabajo Escrito de Diploma:
Escriba una página sobre cuál es la
evidencia de que alguien no está
contribuyendo don dinero.
Medite Palabra Por Palabra En Este
Versículo:
Lucas 16:15.
Después de haber visto el gran deseo
de Dios de poner la riqueza en las
manos de su pueblo, esta sección
pretende establecer un verdadero
equilibrio sobre lo que la Biblia
enseña acerca del dinero. Mientras
que hemos leído una gran cantidad de
pasajes de la escritura en relación
a la prosperidad, debe dejarse bien
claro que también hay otro tanto de
pasajes que advierten sobre los
peligros del dinero – muchos de
ellos de los propios labios de
Jesús. Mientras que puede ser una
gran bendición la prosperidad
utilizada de la forma correcta y
para el propósito correcto, también
puede ser una terrible maldición
para aquellos que no dan muestras de
integridad y rectitud en relación a
sus tratos financieros.
Lamentablemente, hay una gran
cantidad de enseñanzas acerca de la
prosperidad que a la gente le gusta
oír, pero pocas enseñanzas de cómo
manejar y administrar el dinero de
una manera que honre a Cristo. Si
usted está buscando las cosas buenas
de Dios, busque también Sus
advertencias en relación al dinero.
A
medida que Dios revela su naturaleza
en el Viejo Testamento, uno de sus
atributos es que El quiere que su
pueblo le adore a El y sólo a El.
Dios ha puesto en las vidas de toda
la humanidad las demandas de darle
sólo a El la adoración y la
alabanza. El hombre fue creado con
el deseo de adorar e idolatrar a
Dios – cuando falla en cumplir este
deseo, éste no se aleja, sino que
puede ser expresado de diferentes
formas, tales como la adoración a
las estrellas de los equipos de
fútbol, otros deportes y el rock.
Consecuentemente, el mismo Jesús
identificó el más grande mandamiento
que Dios ha dado a la humanidad –
efectivamente, adorarle a El, en
Mateo
22:37-38: “Jesús le dijo:
amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma, y con
toda tu mente. Este es el primero y
grande mandamiento.”
Otra revelación más del carácter de
Dios en el Viejo Testamento es que
El, de hecho, es un Dios celoso que
se siente agraviado cuando su pueblo
adora cosas y gente diferentes a El
– sólo vea los pasajes que siguen
donde el mismo Señor dice esto en
varios lugares:
Éxodo
20:5: “…porque yo soy Jehová tu
Dios, fuerte, celoso,...”
Éxodo 34:14.
“Porque no te has de inclinar a
ningún otro dios, pues Jehová,
cuyo nombre es Celoso, Dios
celoso es.”
Deuteronomio
4:24: “Porque Jehová tu Dios es
fuego consumidor, Dios celoso.”
Lastimosamente, los hijos de Israel
escogieron adorar a Dios extranjeros
y, como muestra Deuteronomio 32:16,
esto despertó la cólera de Dios y su
celo: “Le despertaron a celos con
los dioses ajenos; Lo provocaron a
ira con las abominaciones.” Esta
idea del celo de Dios es trasladada
hacia el Nuevo Testamento bajo la
nueva alianza. El Espíritu Santo
viene y vive con los Cristianos para
darles poder para amar y alabar a
Dios y caminar en obediencia a El.
Sin embargo, cuando escogemos poner
algo o alguien en el lugar de Dios,
la Biblia dice en
Santiago 4:5
que el Espíritu Santo se ofende: “¿O
pensáis que la Escritura dice en
vano: El Espíritu que él ha hecho
morar en nosotros nos anhela
celosamente.”
Así las cosas, surge la pregunta:
¿puede el dinero ser un falso Dios y
un ídolo al que está adorando la
gente? – de nuevo una vez más, el
Viejo y el Nuevo Testamentos están
de acuerdo en esto. Cuando los hijos
de Israel se preparaban para entrar
a la tierra prometida y moverse en
la abundancia que Dios había
planeado para ellos, aún antes de
que ellos pusieran un pie en ella,
ellos recibieron solemnes
advertencias acerca de lo que la
prosperidad podía hacerle a las
personas. La abundancia de dinero
puede llevar a la gente a la
autosuficiencia y alejarla de una
vida diaria de fe y verdad en
relación con Dios. Peor aún, puede
llevar a la gente a robarle a Dios
la gloria que es debida sólo a El, y
en la decepción que puede acarrear
el dinero, la gente tomar el crédito
para ellos mismos por las cosas
buenas en sus vidas.
Deuteronomio
6:10-12: “Cuando Jehová tu Dios
te haya introducido en la tierra
que juró a tus padres Abraham,
Isaac y Jacob que te daría, ...,
y luego que comas y te sacies,
cuídate de no olvidarte de
Jehová, que te sacó de la tierra
de Egipto, de casa de
servidumbre.”
Deuteronomio
8:10-11, 14: “Y comerás y te
saciarás, y bendecirás a Jehová
tu Dios por la buena tierra que
te habrá dado. Cuídate de no
olvidarte de Jehová tu Dios,
...y se enorgullezca tu corazón,
y te olvides de Jehová tu Dios,
...”
Deuteronomio
8:17-18: “y digas en tu corazón:
Mi poder y la fuerza de mi mano
me han traído esta riqueza. Sino
acuérdate de Jehová tu Dios,
porque él te da el poder para
hacer las riquezas...”
A
medida que avanzamos en el Nuevo
Testamento, el mismo Jesús
puntualiza esto en unos términos
inequívocos en
Lucas 16.13 cuando El
identifica al dinero como un falso
dios: “Ningún siervo puede servir a
dos señores; porque o aborrecerá al
uno y amará al otro, o estimará al
uno y menospreciará al otro. No
podéis servir a Dios y a las
riquezas.”
El sigue adelante para decir aún en
un lenguaje más fuerte que cuando la
gente ama el dinero antes que a
Dios, es algo detestable a la vista
de Dios: “...porque lo que los
hombres tienen por sublime, delante
de Dios es abominación”
(versículo 15).
Finalmente, a como muestran los dos
pasajes que siguen, una persona
avara que ama el dinero es vista
ante Dios como un adorador de un
ídolo.
Efesios 5:5:
“Porque sabéis esto, que ningún
fornicario, o inmundo, o avaro,
que es idólatra, tiene herencia
en el reino de Cristo y de
Dios.”
Colosenses 3:5:
“Haced morir, pues, lo terrenal
en vosotros: fornicación,
impureza, pasiones desordenadas,
malos deseos y avaricia, que es
idolatría;”
Entonces, en conclusión, podemos
decir que debemos creerle mucho a
Dios y recibir lo mejor de El en
nuestras finanzas de forma que
podamos gozar de todas las cosas que
El ha provisto para nosotros.
Sin embargo, debemos estar alertas
de que sus bendiciones vienen con
una bastante buena y severa
advertencia de que el dinero puede
ser un falso dios al que
eventualmente podríamos terminar
adorándole. De ahí que, es quizás
muy conveniente que terminemos esta
sección con las advertencias que la
Biblia da, no acerca del dinero, -
porque el dinero en si mismo no es
el Diablo – sino que acerca del AMOR
al dinero que es la mayor
advertencia al pueblo de Dios que
viene con la prosperidad que Dios
anhela dar a su pueblo.
1 Timoteo
6:9-10: “Porque los que quieren
enriquecerse caen en tentación y
lazo, y en muchas codicias
necias y dañosas, que hunden a
los hombres en destrucción y
perdición, porque raíz de todos
los males es el amor al dinero.”
2 Timoteo 3:1-2:
“También debes saber esto: que
en los postreros días vendrán
tiempos peligrosos. Porque habrá
hombres amadores de si mismos,
avaros,...”
Hebreos 13:5:
“Sean vuestras costumbres sin
avaricia, contentos con lo que
tenéis ahora;”
Eclesiastés
5:10: “El que ama el dinero, no
se saciará de dinero; y el que
ama el mucho tener, no sacará
fruto.”