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Apéndice
1
Confusión
Después de estudiar el Catecismo de 1995, uno no puede ignorar que hay
grandes diferencias entre la doctrina católica y la Biblia.
En primer lugar, las dos consistentemente enseñan doctrinas opuestas.
El Catecismo declara que la Biblia y la tradición católica trabajan
juntas para lograr la salvación de las almas, pero eso no es cierto.
En segundo lugar, el Catecismo tiene una interminable lista de reglas complicadas,
y a menudo confusas, que todos los católicos deben seguir para complacer
a su iglesia.
La Biblia, por el contrario, es sencilla, directa, consistente y fácil de
entender. He aquí un ejemplo.
¿Quiénes irán al cielo?
La Biblia es explícita respecto al tema del destino eterno, lo cual se
esperaría de Dios tratándose de un tópico tan
importante:
"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el
Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él".
Juan 3:36
Tenemos otro ejemplo. Jesucristo mismo lo predicó:
"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me
envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha
pasado de muerte a vida". Juan 5:24
Esta enseñanza es fácil de entender. Ahora veamos lo que dice
el Catecismo respecto al mismo tema. He aquí una cita textual:
"Definimos con la autoridad apostólica: que, según la
disposición general de Dios, las almas de todos los santos... y de todos
los demás fieles muertos después de recibir el bautismo de Cristo
en los que no había nada que purificar cuando murieron...; o en caso de
que tuvieran o tengan algo que purificar, una vez que estén purificadas
después de la muerte... aun antes de la reasunción de sus cuerpos y
del juicio final, después de la Ascensión al cielo del Salvador,
Jesucristo Nuestro Señor, estuvieron, están y estarán en
el cielo, en el Reino de los cielos y paraíso celestial con Cristo,
admitidos en la compañía de los ángeles. Y después
de la muerte y pasión de nuestro Señor Jesucristo vieron y ven la
divina esencia con una visión intuitiva y cara a cara, sin mediación
de ninguna criatura" (pp. 296-297, #1023).
¿Quién puede entender esta explicación?
¿Por qué un concepto bíblico tan sencillo se presenta en forma tan
confusa? Dios desea que todos comprendan cómo ir al cielo.
¿Podría un Dios lleno de amor establecer reglas tan complejas para llegar
al cielo, de manera que nadie pueda entenderlas?
Veamos lo que dice el siguiente versículo bíblico:
"Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias
de los santos...". 1 Corintios 14:33
Si Dios no es el autor de esta confusa lista de reglas católicas, entonces,
¿quién es el autor?
No permita que lo engañen
La Biblia también advierte que no seamos en-gañados por quienes
complican las sencillas enseñanzas de Jesucristo:
"Mas temo que como la serpiente engañó a Eva con su astucia,
sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la
simplicidad que es en Cristo". 2 Corintios 11:3
(Versión Reina-Valera 1602)
¿Deseaba Dios advertirnos acerca de la Iglesia Católica? La Palabra que
Dios nos dio es sencilla, porque su deseo es:
"... que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento".
2 Pedro 3:9
Dios quiere que usted vaya al cielo. Por esa razón su Palabra es
sencilla.
Conclusión
Dios no desea que usted esté confundido. Si el Catecismo y la doctrina
católica alguna vez lo han confundido, tal vez debe poner su confianza
en la Palabra de Dios:
"En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás;
líbrame en tu justicia". Salmos 31:1
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